17 de abril 2007 - 00:00
Vidal, desde la India sin escalas
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El catalán
Albert Vidal
abandonó la
escena en los
’80 y se refugió
en la India y
sus
enseñanzas: el
fruto es su
espectáculo
«Soy la
solución», que
estrena en
Buenos Aires.
P.: ¿Quién es el príncipe Kugu?
A.V.: Es un personaje mítico que yo he perseguido existencial y creativamente desde hace doce años. Nace de la fusión de una serpiente que se enamora de una flor de loto y se presenta al público, en «Soy la solución», como un gran líder espiritual dispuesto a polemizar sobre distintos temas: el teatro, la verdad en el arte e incluso sobre el orden del universo. Kugu dice, entre otras cosas: «Yo sólo puedo creer en un dios que sea capaz de amar a su contrario».
P.: ¿Este espectáculo es producto de todas sus investigaciones antropológicas?
A.V.: Así es, y aquí no hay inalámbricos ni músicas pregrabadas, sólo el arte del actor puro y duro. Yo estudié danza butoh en Japón con Kazuo Ohno, técnicas de posesión en Níger, danzas balinesas en Indonesia, cantos tántricos en el Tibet, trabajé con los chamanes de Kazajstán. Todo ese bagaje aparece en este espectáculo. Pero, atención, yo me ocupo de que los setenta minutos del espectáculo parezcan cinco. Soy un convencido de que el teatro tiene que divertir, hacer ver la vida con energía positiva y llevar luz y conocimiento a la gente.
P.: ¿Cómo llega un actor español a contactarse con una tribu nigeriana y lograr que le enseñen técnicas de posesión? Suena demasiado exótico e inaccesible.
A.V.: No lo es. Cuando uno está convencido de lo que busca hasta le resulta fácil. Me enteré del asunto a través del libro de Laurent Vidal «Rituels de possession dans le Sahel» y una vez en Níger fui averiguando como llegar a esa tribu, que está a unos 15 ó 20 kms de la capital.
P.: ¿Y en qué lengua se comunicaban?
A.V.: En francés o bien recurría a un traductor cuando era necesario.
P.: ¿Y con los monjes del Tibet en qué idioma hablaba?
A.V.: En inglés. Fue un gran intercambio, me invitaron a dar clases de canto telúrico en un monasterio. Es un canto gutural que yo creé y que tiene algo de cante jondo. Doy un pequeño ejemplo en el espectáculo.
P.: ¿Su esposa de qué nacionalidad es?
A.V.: Es mongola. Al principio nos comunicábamos en un escaso mongol, últimamente ella ha aprendido muy bien el castellano y espero traerla los últimos días de mi presentación para visitar Argentina juntos. Ahora, ella y mi hijo están en Barcelona. Yo, que he viajado toda la vida, sólo he vuelto a Barcelona por esta situación familiar y para mí es algo completamente nuevo. ¡Más vale tarde que nunca!
P.: De modo que nada de vida ascética y dedicada a la meditación.
A.V.: ¡Qué va! Yo creo en el poder de la mente y puedo hacer mis ejercicios de posesión en donde sea, incluso viajando en el subte.
Entrevista de Patricia Espinosa




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