20 de diciembre 2019 - 00:00

Vigoroso retrato de una muchacha en la Isla Maciel

La botera. Nicole Rivadero, en auspicioso debut cinematográfico.

La botera. Nicole Rivadero, en auspicioso debut cinematográfico.

Bien apreciada en el reciente Festival de Cine de Mar del Plata, hoy pueden parecer algo exagerados los premios concedidos por Argentores (“al mejor guión de película argentina de todas las competencias”) y Sagai (“a la mejor actriz argentina de todas las competencias”). Pero esa impresión se diluye a medida que transcurre la película. Y no es mérito menor que tanto la autora como la actriz sean ambas debutantes. Nicole Rivadero, de 13 años al momento del rodaje, nunca en su vida había actuado ante una cámara, y Sabrina Blanco hasta ahora solo era conocida como libretista. Sin embargo, ha dirigido con buena mano, garra y talento una obra que únicamente en los papeles podía parecer sencilla. La historia lo es, pero no su concreción.

Esa historia cuenta acá la relativa pero quizá determinante evolución de una chica siempre malhumorada de Isla Maciel con unos cuantos defectos graves, igual que otras con las que se agarra de las mechas, solo que ella quiere ser botera, un oficio de hombres que ya va perteneciendo al pasado. Quizá quiera eso como una suerte de lazo con lo que fue el padre cuando ella era niña, el libreto no lo dice pero hay un lindo detalle en el plano final, que alimenta esa idea. En esa evolución participan, con su solo ejemplo, la responsable de un comedor que tiene una hijita muy bien educada, cosa rara por esos lares, y un pibe que trabaja. De botero, justamente, y le tiene bastante paciencia a la chica. Que al fin empieza a sonreír, pero ese no es el final. Detalle singular: salvo el sonidista, todo el equipo del film es enteramente femenino. Ellas también están cruzando las aguas.

“La botera” (Argentina-Brasil, 2018). Dir.: S. Blanco. Int.: N. Rivadero, A. Gómez, S. Prina, G. Saidon.

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