25 de junio 2004 - 00:00
"Vine con conciencia de que el país está en bancarrota"
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Para el director argentino, y hoy también ciudadano francés, «Buenos Aires es una ciudad que evoluciona porque hay mucha imaginación y una gran capacidad para improvisar, porque no todo se hace con dinero».
Periodista: ¿Por qué se limitóa la segunda parte de la obra? Jorge Lavelli: Porque me interesaba más contar la vida de Semíramis a partir de que toma el poder. Es una obra en la que sucede de todo y que nos habla de la polifonía del poder, de su fragilidad, de sus excesos y de sus contradicciones. Pero, como Calderón es un autor que no puede concentrarse en un solo tema, suceden muchas historias al mismo tiempo. Hay amor, dolor, pasión, humor y una permanente desmitificación de los personajes y de las situaciones.
P.: ¿Es cierto que para los ensayos pidió la disponibilidad exclusiva de la sala?
J.L.: Exclusiva no, porque los ensayos son de 12.30 a 18.30 horas, así que no interferimos para nada con las funciones nocturnas. Lo que yo pedí hace seis meses es que estuviera terminado el dispositivo escénico para poder ensayar allí. Para mí eso es fundamental, sobre todo con una historia como ésta que transcurre en Babilonia, en Nínive, donde hay escenas de guerra y donde lo real se mezcla con lo sobrenatural. No se puede trabajar con los actores en abstracto.
P.: ¿Qué atractivo tiene para usted montar esta obra en Buenos Aires, cuando en Europa le sobran las propuestas de trabajo respaldadas por una buena producción?
J.L.: No se olvide que ésta es mi ciudad. A mí me encanta venir a Buenos Aires, además siempre he seguido la vida del país con mucho interés, creo que esas cosas no se terminan así como así. Hay que decir también que el Teatro San Martín es una institución donde se pueden hacer cosas que en otras partes no. Tal vez se podrían hacer en el Teatro Cervantes si éste tuviera los medios suficientes, desgraciadamente es un teatro abandonado por el Estado.
J.L.: Bueno, hay que pasar por un funcionamiento un poco complicado, pero eso tiene que ver con las dificultades propias de un país que está en bancarrota, también hay que tener conciencia de eso cuando uno viene a trabajar. El teatro no es un lujo es una necesidad y yo pienso que este montaje va a ser un aporte muy positivo no sólo para mí. Modestamente, creo que además de ser un producto interesante y experimental, a nivel artístico, también resultará útil para la comunidad. Lamentablemente, yo he trabajado muy poco en Buenos Aires.
P.: Los costos de producción europeos están muy por encima de los que se manejan aquí.
J.L.: Pero eso nunca fue un impedimento para mí.
P.: Pensaba en el caso del español Lluis Pasqual, que iba a venir a montar «Edipo en Colonna» y finalmente no lo hizo, según se dijo por problemas de cachet.
J.L.: No puede ser que un proyecto se caiga solamente por el cachet de un director. Yo el caso de Lluis no lo conozco, pero desde ya le aseguro que ése no es mi caso. Para mí no es un sacrificio venir aquí, al contrario me da un gran placer.Yo soy ciudadano francés, vivo en París y me encanta Francia, pero para mí Buenos Aires tiene un encanto especial. Hay cosas negativas que son fruto de de la increíble mala administración que ha sufrido este país durante tantos años, pero también es una ciudad que evoluciona porque aquí hay mucha imaginación y una gran capacidad para improvisar, porque no todo se hace con dinero. Además es una ciudad donde la gente es simpática y cariñosa. Es decir que para mí Buenos Aires siempre es una experiencia apasionante, me resulta muy agradable y estimulante estar acá.
Entrevista de Patricia Espinosa


