E n Galería Principium expone Luis Wells (1939), uno de los miembros fundadores del Movimiento Informalista surgido hacia fines de los '50 como reacción ante la obra aséptica del arte concreto y el lirismo de la abstracción libre. En 1959 se realizan las dos únicas muestras del Movimiento cuyos principales representantes eran Alberto Greco, Mario Pucciarelli, Olga López, Fernando Maza, Towas, Kenneth Kemble -que ese mismo año expondría su célebre «arte destructivo» en la galería Lirolay- y Wells.
Irreverentes, transgresores, contrarios al «buen gusto» imperante, se propusieron desacralizar el arte argentino, con grandes explosiones polimatéricas sobre la tela, uso de materiales de desecho, latas, maderas quemadas, cartones. Obras provocativas que lograron transformar el lenguaje, rescatar el absurdo, experimentar con los materiales y encender la polémica actualmente tan ausente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pero el informalismo de Wells se orientó a reivindicar el collage y el assemblage en objetos, que aunque ejecutados en cartón, maderas de cajón y otros elementos descartables, fueron rigurosamente y contradictoriamente formales. Esto pude comprobarse en una obra de 1961, «Board», collage, relieve, maderas varias, tintas, que se exhibe actualmente en el marco de la exposición «Esteban Lisa, de Arturo al Di Tella», en Ruth Benzacar.
Recordamos sus estructuras en madera pintada con franjas de color plano que ocupan el espacio, así como las maderas recortadas que contienen chorreaduras de alrededor de los '80. En las obras de la exposición que nos ocupa, este artista que desde su Faja de Honor (1961) de la mítica y fundacional Asociación Ver y Estimar se ha hecho acreedor al Premio Di Tella (1965), Konex(1982 y 1994), Primer Premio Salón Manuel Belgrano (1996) y Gran Premio Salón Nacional (1997) por sólo nombrar algunos, combina lo geométrico, lo escultórico, lo arquitectural.
Obra transparente, que no necesita recurrir a complejidades intelectuales, viró hace diez años a una suerte de figuración confirmando un juicio de Jorge Romero Brest cuando en 1967 lo califica como «artista talentoso que al mismo tiempo que acepta lo nuevo, duda entre aquello que cambia y aquello que perdura». Varias de las obras expuestas están dominadas por la presencia de Nut, diosa egipcia del cielo.
La figura humana característica de Wells, trazo esquemático, brazos más largos que su humanidad, en realidad, dos líneas ondulantes descendentes, aparece más voluptuosa.
Estrellas, laberintos, arquitecturas fantasiosas, esfinges, formas irregulares y ascencionales de mediados de los '60, incursiones paisajísticas del siglo XIX, Wells se apropia de ciertos artistas del pasado y también de sí mismo. Apela a una suerte de tatuaje con reminiscencias aborígenes para señalar el mapa de la interioridad del cuerpo y también al humor.
Tanto en los acrílicos sobre madera, tela o papel, Wells desarrolla un refinado cromatismo, a veces, muy intenso. Como él mismo lo señala, está dispuesto a seguir «recordando la pintura» en este mundo tecnológico y despiadado. Las obras de Wells, artista becario del British Council en el Royal College of Art en Londres entre 1965 y 1966, residente en Nueva York entre 1967 y 1975, figuran en los Museos de Bellas Artes y de Arte Moderno de Buenos Aires, MOMA (Nueva York), Museo de Arte Moderno (Río de Janeiro), Museo José Luis Cuevas (México) así como en las colecciones IBM, The Chase Manhattan Bank, Banco de Londres y América del Sur, Credit Lyonais (Buenos Aires) además de colecciones privadas del país y del exterior. Hasta el 5 de Octubre. Esmeralda 1357.
Dejá tu comentario