Con «Sueño de
una noche de
verano», Alicia
Zanca busca
atraer al público
juvenil como
hizo con su
puesta de
«Romeo y
Julieta», pero
esta vez
exagera y casi
transforma la
comedia de
Shakespeare
en un infantil,
encima, no
siempre
divertido.
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Los conflictos entre El tercer nivel argumental -el de los artesanos encargados de representar una obra en la boda del rey de Atenas- es el que más espacio ocupa dentro de la puesta, y su ingenua comicidad asegura las risas del público. La participación de
La presencia del propio
Carente de una estética atrayente y con una estructura dramática que va perdiendo rumbo a medida que se acerca a su demorado final, no es fácil prever qué respuesta darán los jóvenes y adolescentes a esta propuesta.
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