8 de diciembre 2006 - 00:00
Zeffirelli habló a los 83 de su amor con Visconti
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Franco
Zeffirelli, a
los 83 años,
dejó de lado
el pudor en la
publicación
de su «Autobiografía
».
Confiesa
haber sido
abusado en
su niñez por
un cura, y
hasta dice
que una vez
se le insinuó
Onassis.
Zeffirelli se explaya en sus memorias sobre su relación con Luchino Visconti, de quien siempre estuvo enamorado, con el que colaboró durante muchos años y que fue la persona que le abrió las puertas al éxito. «Con Visconti viví un amor interrumpido, roto, pero nunca apagado. Para mí, Luchino era el modelo de todo lo importante», sostiene, sin dejar de reconocer que esa relación lo atormentó siempre. Agrega que, en una oportunidad, Ana Magnani intentó persuadirlo para que se alejara de Visconti, a quien la intérprete de «Bellisima» consideraba «una víbora», aunque obviamente no le hizo caso.
Zeffirelli cuenta que, cuando convivía con Visconti, en una oportunidad asaltaron la casa del director de «El gatopardo» y que los ladrones se llevaron varios objetos de valor. Entonces, cuando Visconti concurrió a la policía, no sólo denunció a todo el personal de servicio como sospechoso sino también a él mismo. «Es una bofetada que todavía me duele», reconoce.
Después de haberse independizado como director de ópera a comienzos de la década de 1950, presentó una aclamada producción de «Romeo y Julieta» (1960), la obra de William Shakespeare, que fue la base de su tercera y famosa película.
Como realizador fue recibido por la reina de Inglaterra, varios pontífices, la familia Kennedy y cuenta entre sus amigos a Liz Taylor, Richard Burton, Laurence Oliver y Coco Chanel.
Desde luego, también recuerda su amor y admiración por María Callas, «la única mujer de la que estuve enamorado». «La conocí gorda, fea, con piernas gruesas. Un año más tarde, después de perder 30 kilos, era una mujer fascinante, cuya transformación marcó el mundo de la lírica. Ahora se habla de Antes de Callas y Después de Callas», escribe. Muchos años más tarde, en 2002, retomó su historia en el film «Callas Forever», protagonizada por Fanny Ardant en el papel de la soprano griega.
Su fama internacional sufrió varios reveses, sobre todo después del fracaso de « Hermano Sol, hermana Luna» (1972), recreación con aire hippie de la vida de san Francisco de Asís. Entre sus mayores éxitos figuran la producción para televisión «Jesús de Nazaret» (1978) y las óperas filmadas «La Traviata» (1982) y «Otello» (1986).
Una recepción floja tuvo «El joven Toscanini», retirada en Venecia después de una única exhibición en 1988, así como la adaptación de « Hamlet» en 1990, protagonizada por Mel Gibson. Rodeado de perros, adoptó dos hijos, Pippo y Luciano.


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