En su cumbre, Biden buscará despejar todas las dudas sobre el compromiso de EE.UU. con el clima

Participará Alberto Fernández, entre 40 líderes mundiales. Muchos temen que un retorno republicano al poder dé lugar a un nuevo giro anticientífico sobre el efecto invernadero. Los focos sobre China y Brasil.

Washington - El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, espera impulsar esta semana la lucha contra el cambio climático con la organización de una cumbre internacional en el Día de la Tierra, pero una pregunta preocupa a los participantes: ¿se puede confiar en su país?

El Acuerdo de París y el protocolo de Kyoto, los dos mayores pactos internacionales sobre el clima, nacieron de intensos esfuerzos de la diplomacia estadounidense que acabaron siendo rechazados con la llegada de nuevos ocupantes a la Casa Blanca –George W. Bush y Donald Trump–, que los denunciaron como injustos.

Esta vez, sin embargo, los Estados Unidos de Joe Biden apuntan alto. Y tienen apuro.

El mandatario demócrata ha invitado a 40 líderes [entre ellos el argentino Alberto Fernández] a participar en esta cumbre que se celebrará virtualmente esta semana, el jueves 22 y el viernes 23, en una iniciativa fuera de lo común para un presidente que apenas lleva tres meses en el cargo.

“Podemos esperar que Biden quiera demostrarle al resto del mundo que Estados Unidos puede y va a liderar” la lucha contra el cambio climático, estimó Alice Hill, analista del centro de reflexión Council on Foreign Relations y exconsejera sobre el clima de Barack Obama.

“Claro que planea esa nube sobre toda la cumbre: la cuestión sobre si realmente Estados Unidos está de regreso a largo plazo”, añadió. “Es sin duda la pregunta que escucho más a menudo: ¿Cómo podemos confiar en Estados Unidos?”.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, también se refirió a esas dudas. “El compromiso que ha mostrado Estados Unidos después de algunos años lejos del asunto climático es algo que la gente mirará para asegurarse de que sea serio, de que está comprometido”, valoró.

En su primer día en el cargo, Biden devolvió a Estados Unidos al Acuerdo de París de 2015, revirtiendo la decisión de su predecesor, Donald Trump, firme aliado de la industria de los combustibles fósiles y quien solía despreciar las explicaciones científicas sobre el cambio climático.

“El mundo está convencido de que Estados Unidos está de regreso y que va a hacer todo lo posible para recuperar el tiempo perdido de los años de Trump”, subrayó Alden Meyer, responsable del think tank E3G y observador de las negociaciones sobre el clima.

“¿Podría Trump o alguien como Trump volver en 2024? Es efectivamente una posibilidad y está en la mente de todos”, continuó. Pero, según él, la administración Biden parece determinada a “asegurar” la reducción de emisiones, y a liderar el mundo con ello.

Durante su visita a la Casa Blanca el viernes, el primer ministro japonés, Yoshihide Suga, prometió que su país, el quinto mayor contaminante mundial, fijará objetivos más ambiciosos para reducir las emisiones de gas de efecto invernadero antes de 2030.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, aliado de Donald Trump, también le prometió a Biden que respetará el compromiso previo de su país de acabar con la deforestación ilegal de aquí a 2030, pese a que los defensores del medio ambiente siguen escépticos.

El emisario estadounidense para el clima, John Kerry –quien negoció el acuerdo de París de 2015 como secretario de Estado de Obama– mostró su voluntad de cooperar con los adversarios de Washington sobre los desafíos planetarios, argumentando que actuar en contrario significaría “matarse”.

Por ello, y a pesar de las tensiones entre Washington y Pekín sobre otros muchos temas, Kerry viajó esta semana a China, que es el primer contaminante mundial. El enviado estadounidense publicó un comunicado común junto a su homólogo chino, Xie Zhenhua, en el que ambas potencias dijeron estar “comprometidas a cooperar”.

Agencia AFP

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