El presidente Javier Milei se ha autodefinido/autopercibe como anarcocapitalista, minarquista, paleo-libertario, monetarista y otras yerbas. En nuestra era de lo políticamente correcto es bajo estas luces que los propios y opositores tienden a analizar y a juzgar sus acciones y las del gobierno, lo cual está bien.
Cómo ganar dinero fácil en la represión financiera de Javier Milei y Luis Caputo
La palabra represión, en la Argentina, ha tenido muy mala prensa. Por suerte, el tiempo tiende a poner todo en su lugar y podemos volver a llamar a las cosas por su nombre: ni liberalismo, ni monetarismo: represión financiera
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El problema es que, si nos quedamos atados a las declaraciones, ideologías, marketing y lo políticamente correcto, vamos a perder dinero…. y eso no está nada bien.
Algo de teoría
En 1973 dos economistas de la Universidad de Stanford, Edward Shaw (un poco más teóricamente en Financial Deepening in Economic Development) y Ronald I McKinnon (con una mejor base empírica en Money and Capital in Economic Development) introdujeron el concepto de “represión financiera” (RF), como una crítica a ciertas políticas de los gobiernos emergentes que restringían su desarrollo.
Esta idea se refería a las políticas gubernamentales que resultaban en que los ahorristas percibieran retornos por debajo de la inflación, permitiendo a los bancos proveer y canalizar dinero a bajo costo (incluso negativo), sujeto al arbitrio del gobierno, a grupos dentro del sector privado y al mismo gobierno, que así reducían la carga de sus deudas.
A partir de la crisis de 2008, enfrentados a la impopular medida de adoptar políticas de austeridad, las principales economías del mundo se volcaron hacia la adopción del Quanitative Easing y otras policías represivas, induciendo tasas de interés negativas en la economía.
Como lo demostraron Carmen M. Reinhart, Jacob F. Kirkegaard y María Belén Sbrancia, en “Financial Repression Redux” (2011), la represión financiera comenzó a ser vista como una política efectiva para liquidar la deuda estatal en moneda local, dando a los políticos una alternativa con la que enfrentar las dificultades para reducir los gastos del gobierno o la implementación de reformas estructurales que impulsen la economía.
Lo que es más, según encontraron Anusha Chari y Peter B. Henry en “¿Is the Invisible Hand Discerning or Indiscriminate? Investment and Stock Prices in the Aftermath of Capital Account Liberalizationsuna” (2004), una RF “bien manejada” mejoraba la credibilidad de los gobiernos, al disminuir el costo/alejar las chances de un “default formal” y permitir colocar nueva deuda voluntaria en el mercado (aún siendo un mal negocio, la alternativa para los bancos locales era descapitalizarse más rápidamente).
Características de la represión
Reinhard et.al identifican cinco elementos básicos tras las políticas de represión financiera:
- Control de las tasas de interés
- Control gubernamental de las instituciones financieras y bancarias
- Creación y control de un mercado domésticos para la deuda estatal
- Restricciones al ingreso en la industria financiera
- Direccionamiento del crédito a ciertas industrias.
A pesar de las palabras de “dinamitar el Banco Central” cuando asumiese, todos estos fenómenos se dan entre nosotros y hoy el poder de control del BCRA y la CNV sobre el sector privado es tanto o mayor que antes.
Martínez de Hoz y Cavallo, también
La realidad es que -y aunque alguno se “ofenda”- no es la primera vez que nuestra economía se encuentra bajo un esquema de represión financiera, escondida bajo un manto de liberalización.
Esto ya lo vivimos bajo el ministerio de José Alfredo Martínez de Hoz y de Domingo Cavallo.
No voy a entrar en detalles, pero a pesar de la desregulación de grandes áreas económicas y toda la propaganda, lo cierto es que en ambos casos merced al direccionamiento del Estado, vimos un importante impulso al sistema financiero, mientras se continuó protegiendo la "gran industria nacional", que fue la gran beneficiada -tal vez debería decir que los grandes industriales lo fueron- junto al sector servicios, en desmedro de la pequeña y mediana industria.
Aun con sus múltiples diferencias, en los dos casos tuvimos una importante inflación local en dólares, disparándose una burbuja accionaria dentro del primer año de asumido los gobiernos y una fortísima recuperación del valor de las propiedades. Con “el Joe”, el precio de promedio de las propiedades saltó de unos u$s320 el metro cuadrado a u$s1.300 cuando se fue en 1981 y con “el Mingo” de unos u$s660 a u$s1.075 (lamentablemente la data disponible es a fin de año).
Nada dice que las cosas deban repetirse, pero, si algo tiene cola de león, fauces de león y hiede como un león…
Como ganar plata en los próximos años
Esta historia ya la conocemos y el mundo también, aunque entonces no se hablará de “represión financiera”. Así que no estoy diciendo nada nuevo. Lo más, en todo caso, es presentar el marco teórico y poner en blanco sobre negro lo que “los muchachos” están aconsejando a sus clientes como si fuese el fruto de su gran enjundia.
Mientras el Gobierno siga con el actual esquema, y hasta que no tengamos un auténtico proceso de expansión, hay que entender que “el efectivo es el enemigo”. Tener cualquier forma de “cash”, implica enfrentarnos a una alta probabilidad de perder dinero.
Y, a medida que pase el tiempo, por más que la inflación disminuya a menos de un dígito, la cosa será peor -el Gobierno continuará negativizando las tasas bancarias-, al punto que aún considerando el riesgo que conllevan otras alternativas de inversión, el retorno del “efectivo” bajo cualquier forma tendería a ser negativo.
La única excepción aquí son los depósitos UVA, que serán eliminados apenas se pueda y las operaciones de “carry trade”, que podrían continuar dándole “aire” a los grandes actores del mercado (con una mirada externa), mientras la ganancia en dólares implique una pérdida en pesos.
¿Qué queda entonces para el pequeño inversor?
Si la historia nos sirve de algo, lo bueno -y desgraciadamente para el país- es que ganar dinero bajo un esquema de represión financiera es increíblemente fácil.
Igual hay que tomar algunos recaudos:
- Extender el horizonte de inversión
- Minimizar su la exposición a cualquier activo cuyo retorno en términos constantes sea negativo
- Focalizarse en activos reales, incluyendo acciones y bienes inmuebles
- Ignorar las fluctuaciones de corto plazo y el ruido político, pero estar atento a la posibilidad de alguna burbuja
Con esto basta. Una pena.
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