10 de marzo 2022 - 09:23

Cómo funcionará el dólar digital que analiza EEUU

La Reserva Federal de los EEUU lanzará un dólar digital para responder al auge del bitcoin. Cómo funcionará el proyecto que buscará mantener la hegemonía de la moneda norteamericana.

Dólar digital. 

Dólar digital. 

El presidente estadounidense, Joe Biden, anunció el lanzamiento de un “dólar digital”, por lo que firmará una orden ejecutiva para dar “la máxima prioridad al desarrollo y la investigación de una posible moneda digital del banco central” (CBDC) para Estados Unidos.

La secretaria del Tesoro Janet Yellen ya había afirmado que una versión digital del dólar "podría ayudar a abordar los obstáculos para la inclusión financiera en los Estados Unidos entre los hogares de bajos ingresos".

Ante el auge de las criptomonedas como el bitcoin, y el uso creciente de sistemas de pago digitales, los estados quieren evitar dejar el espacio a actores privados o a potencias extranjeras, perdiendo la capacidad de conducir políticas monetarias soberanas.

Cabe recordar que China procede con las pruebas del programa piloto de un yuan digital.

QUÉ ES UNA MONEDA DIGITAL

Es la digitalización de la moneda emitida por la Reserva Federal de EEUU, para liberarlo de riesgos sistémicos sin la necesidad de tener una cuenta en el banco.

La principal diferencia entre una moneda digital y la tradicional es que la primera permite la tenencia de dinero sin necesidad de apoyarse en una cuenta bancaria o de otro tipo.

El dinero fiduciario es una moneda emitida por el gobierno de un país. Tradicionalmente, se presenta en forma de billetes y monedas. Se considera una forma de moneda de curso legal que puede utilizarse para intercambiar bienes y servicios. La tecnología permitió a los gobiernos y a las instituciones financieras pasar del dinero fiduciario físico a un modelo fiduciario basado en el crédito, en el que los saldos y las transacciones se registran digitalmente.

La introducción y evolución de las criptomonedas y la tecnología blockchain crearon un mayor interés por las sociedades sin efectivo y las monedas digitales. Si finalmente se implementan, estas monedas tendrían la plena fe y el respaldo del gobierno que las emitiera, al igual que el dinero fiduciario.

En la terminología especializada se conoce a estas monedas digitales como CBDC, la sigla para Central Bank Digital Currency (Moneda Digital de Bancos Centrales) y serían lo contrario a una criptomoneda que por definición no tiene una organización centralizada que las emite y controla.

El principal objetivo de las CBDC es ofrecer a las empresas y los consumidores privacidad, transferibilidad, comodidad, accesibilidad y seguridad financiera. Pero a diferencia de una cripto descentralizada, una CBDC también proporciona al banco central de un país los medios para aplicar políticas monetarias que proporcionen estabilidad, controlen el crecimiento e influyan en la inflación.

Las monedas digitales de bancos centrales también reducirían los riesgos del uso de las criptomonedas en su forma actual, al menos en lo que respecta a la volatilidad de sus precios, ya que se asume que las autoridades monetarias de los países que las emitan tendrían la posibilidad de mantener su estabilidad.

Por otro lado, no es necesario que una CBDC esté basada en la tecnología blockchain como las criptomonedas. Es una de las estrategias analizadas, pero no la única.

Ventajas y problemas potenciales del dólar digital

Crear un dólar digital puede generar ventajas y riesgos por igual, en comparación con la forma actual en que existen las monedas fiduciarias.

Entre las ventajas, por ejemplo, una CBDC eliminaría el riesgo de contraparte. Esto es, ante eventos como la quiebra de un banco o una corrida bancaria los usuarios tendrían acceso inmediato a sus tenencias. De hecho, ni siquiera necesitan un banco para tenerlas. Los riesgos, en todo caso, tienen relación con la conducción de la política del banco central que las emite.

Por otro lado, tiene la potencialidad de simplificar enormemente los sistemas de pago internacionales al punto de volverlos enormemente económicos. Hoy, los costos del sistema de pagos internacional son altos y el acceso no es universal.

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