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9 de agosto 2026 - 14:52

Crisis en el mercado de criptomonedas: más de 100 proyectos cerraron en 2026 y el sector atraviesa una depuración histórica

La caída de entre 70% y 90% de numerosas altcoins, la menor disponibilidad de capital y una ola récord de ataques aceleraron el cierre de exchanges, protocolos DeFi, billeteras y redes blockchain.

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En medio de la ola de cierres, también comienza a aparecer una característica común entre los proyectos 

Freepik

El mercado de criptomonedas atraviesa una de las mayores etapas de depuración de su historia. Más de 100 proyectos cerraron, se declararon en quiebra o dejaron definitivamente de operar durante 2026, en medio de una fuerte caída de las altcoins, mayores dificultades para conseguir financiamiento y una sucesión de ataques que golpeó las reservas de distintas plataformas.

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El proceso ya comienza a ser comparado dentro de la industria con el estallido de la burbuja puntocom, cuando la caída de las valuaciones tecnológicas terminó expulsando del mercado a compañías que habían crecido aceleradamente pero carecían de modelos de negocio sostenibles.

Según datos de RootData citados por CoinDesk, más de 100 proyectos cripto desaparecieron en lo que va de 2026 y el ritmo de cierres se está acelerando. Solamente durante una semana de fines de julio, cuatro compañías importantes anunciaron cierres o presentaciones judiciales: BitMEX, BitMart, Movement Labs y Storj Labs.

El fenómeno se extiende prácticamente a toda la industria: exchanges, billeteras, protocolos de préstamos de finanzas descentralizadas (DeFi), mercados de NFT y blockchains de capa 1, entre otros segmentos.

Uno de los casos más significativos fue Moonbeam, una parachain de Polkadot que dejó de funcionar definitivamente el 31 de julio. El cierre incluso dejó inaccesibles activos que todavía permanecían bloqueados en protocolos DeFi desplegados sobre esa blockchain.

El mercado de criptomonedas afianza un momento de consolidación

El mercado cripto entra en una fase de consolidación

Uno de los segmentos donde la depuración se hizo particularmente evidente es el ecosistema de redes de capa 2 de Ethereum. Estas soluciones habían experimentado un fuerte crecimiento desde 2023 gracias a los avances tecnológicos que permitieron reducir considerablemente los costos de las transacciones y facilitaron el lanzamiento de nuevas redes.

Las denominadas layer 2 procesan operaciones fuera de Ethereum, las agrupan y posteriormente las registran en la blockchain principal. De esta manera, permiten realizar transacciones más rápidas y económicas sin abandonar la seguridad proporcionada por Ethereum.

Sin embargo, la facilidad para crear nuevas redes provocó una proliferación de proyectos muy similares entre sí, hasta conformar un mercado saturado y con escasa diferenciación.

Ben Fisch, CEO de Espresso Systems, explicó que existía un número excesivo de redes generalistas de capa 2 y sostuvo que el mercado atraviesa actualmente una etapa de consolidación de este tipo de proyectos.

Una depuración similar a la crisis de las puntocom

La comparación con el estallido tecnológico de comienzos de siglo comienza a aparecer entre distintos referentes de la industria.

Orkun Mahir Klç, cofundador y CEO de Chainway Labs, consideró que la ola de cierres refleja un mercado más maduro, donde el capital es más difícil de conseguir y los inversores se volvieron considerablemente más selectivos. El ejecutivo señaló que solamente podrán sobrevivir aquellos proyectos que tengan modelos de negocio sólidos y solucionen problemas concretos.

También comparó el proceso con lo ocurrido tras el estallido de la burbuja de internet y anticipó que una dinámica similar podría eventualmente producirse en la industria de inteligencia artificial.

La consolidación, sostuvo, puede resultar dolorosa en el corto plazo, pero saludable en el largo, porque vuelve a poner en el centro dos variables fundamentales: la retención y el uso real de los productos.

Una visión similar planteó Lorenzo Valente, director de Research de Ark Invest, quien calificó al proceso actual como la mayor fase de consolidación de la historia del mercado cripto y señaló que resulta incluso más profunda que las observadas durante anteriores mercados bajistas.

El cambio fundamental, según su análisis, está en la estructura del mercado: el capital ahora es mucho más selectivo y los proyectos y exchanges que no consiguieron un verdadero encaje entre producto y mercado están desapareciendo.

Por qué esta crisis es diferente a la de 2022

La ola de cierres de 2026 presenta diferencias importantes respecto de la última gran crisis que atravesó la industria. En 2022, el colapso estuvo marcado por una combinación de fraude, apalancamiento y contagio financiero que terminó provocando la caída en cadena de actores como Terra, Celsius y FTX.

Esta vez no existe un único epicentro que esté generando un efecto dominó sobre el resto del ecosistema. La presión está distribuida por toda la industria y responde, fundamentalmente, a modelos de negocios que dejaron de ser sostenibles cuando las valuaciones de los tokens comenzaron a desplomarse.

Buena parte de los proyectos que actualmente están cerrando nunca generaron ingresos de una manera comparable con una empresa tradicional.

Muchas compañías pagaban a sus desarrolladores con tokens, subsidiaban la liquidez utilizando sus propias criptomonedas y financiaban incluso las auditorías de seguridad mediante esos activos. El modelo podía funcionar mientras el precio de los tokens permaneciera elevado. Pero el mercado bajista cambió completamente esa ecuación.

La mayoría de las altcoins perdió entre 70% y 90% de su valor, reduciendo drásticamente las reservas financieras de numerosos proyectos y alterando los cálculos sobre cuánto tiempo podían continuar operando antes de quedarse sin capital.

Uno de los casos fue Tally, una plataforma de herramientas para organizaciones autónomas descentralizadas (DAO) que brindaba servicios de gobernanza a más de 500 protocolos, entre ellos Uniswap, Arbitrum y ENS.

La plataforma había procesado más de u$s1.000 millones en pagos y colaborado en la protección de hasta u$s80.000 millones en activos on-chain. Pese a esa escala, no logró desarrollar un modelo económicamente sostenible y terminó cerrando.

Otro ejemplo fue Everclear. El protocolo de liquidación entre distintas blockchains llegó a procesar u$s500 millones mensuales en transacciones, pero también terminó quedándose sin fondos.

La empresa había avanzado hacia un modelo B2B2C y firmado acuerdos con importantes compañías del sector. Sin embargo, el tiempo necesario para que esos socios comenzaran a operar fue mayor de lo previsto y el capital disponible se agotó antes de que el negocio pudiera despegar.

El denominador común fue, por lo tanto, un alto nivel de utilización que no necesariamente se traducía en ingresos y tesorerías excesivamente dependientes de tokens cuyo valor se derrumbó.

Los hackeos agravan la crisis

A la caída del mercado y la falta de financiamiento se agregó otro problema: 2026 está siendo uno de los peores años registrados en materia de ataques contra protocolos DeFi. Un informe de Blockaid estimó que durante el primer semestre se perdieron u$s1.100 millones por ataques on-chain, una cifra superior a las pérdidas registradas durante todo 2025.

Abril fue, además, el mes con mayor cantidad de ataques de la historia del sector. Dos episodios concentraron buena parte de las pérdidas: un exploit de u$s293 millones contra Kelp DAO y un robo de u$s285 millones a Drift Protocol.

El cambio respecto de ciclos anteriores es la capacidad de recuperación después de esos ataques. Anteriormente, las comunidades podían recurrir a sus tesorerías o conseguir capital de rescate para cubrir las pérdidas.

En 2026, muchas de esas reservas ya fueron golpeadas por el mercado bajista, mientras que los fondos de venture capital se muestran menos dispuestos a rescatar proyectos en dificultades.

Quiénes sobreviven a la depuración cripto

En medio de la ola de cierres, también comienza a aparecer una característica común entre los proyectos que consiguieron atravesar el mercado bajista: generan ingresos reales en lugar de depender exclusivamente de la apreciación de sus propios tokens.

Hyperliquid, el exchange descentralizado de contratos perpetuos, superó los u$s1.000 millones en comisiones acumuladas a fines de junio, menos de dos años después de su lanzamiento. Incluso incrementó su volumen negociado durante la caída general del mercado y alcanzó aproximadamente el 70% del segmento de perpetuos descentralizados.

Aave, uno de los principales protocolos de préstamos DeFi, mantenía más de u$s12.000 millones en depósitos a julio y generaba más de u$s100 millones anualizados en comisiones por préstamos.

Ether.fi también logró diversificar sus fuentes de ingresos antes de la caída. Su tarjeta de débito vinculada con criptomonedas ya explica aproximadamente la mitad de los ingresos del protocolo, mientras que las comisiones por transacciones alcanzaron un récord de u$s2,72 millones durante el segundo trimestre.

La diferencia que está trazando el mercado no parece pasar necesariamente por quién posee la tecnología más sofisticada, recibió más capital o construyó la comunidad más grande. La depuración de 2026 está poniendo a prueba algo mucho más básico: si detrás de cada proyecto existe un producto por el que los usuarios están efectivamente dispuestos a pagar.

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