Inversión financiera o inversión real: qué conviene hoy según los especialistas

Finanzas

Ámbito dialogó con analistas del mercado para discernir si en el contexto actual es más adecuado invertir en acciones, bonos, Obligaciones Negociables, inmuebles o algún otro tipo de activo.

A la hora de depositar sus ahorros en determinado activo, los inversores deben antes conocer características fundamentales de ese activo, como su rendimiento y su riesgo. Además, deben tener algo de información sobre el contexto macroeconómico y las expectativas que se manejan a futuro. En este marco, Ámbito dialogó con diferentes especialistas para tratar de discernir si el escenario actual es más propicio para invertir en activos financieros o si, por el contrario, conviene depositar el dinero en inmuebles o bienes durables.

Sergio Morales, fundador del portal de educación financiera interfinance.com.ar, aseguró que “no existe una alternativa más conveniente que otra bajo un mismo contexto” ya que “las inversiones financieras y la economía real generalmente funcionan como un espejo”. Por lo tanto, sostuvo que “la diferencia radica en que las inversiones financieras pueden no estar suscritas exclusivamente al ámbito local como la mayoría de las inversiones físicas”.

“El dinero que se incorpora para producir bienes y servicios no puede escapar de la realidad que atraviesa un país, mientras que hoy en día a través de una sociedad de bolsa uno puede invertir con un click en cualquier parte del mundo. En este sentido, en Argentina muchos dueños están cerrando sus locales debido a la crisis económico-sanitaria, entre otras cuestiones, y, en este contexto, las inversiones financieras resultan más convenientes porque pueden destinarse fácilmente a economías desarrolladas donde la recuperación post-covid se presume que será más rápida”, advirtió el analista.

En el segmento en pesos, los activos financieros más demandados durante los últimos meses fueron aquellos que ajustan por inflación (CER). Si bien parte del mercado considera que estos títulos ya incorporaron en su precio gran parte de la inflación esperada para este año, varios especialistas los siguen recomendando para inversores sin demasiada necesidad de liquidez a corto plazo, teniendo en cuenta que el aumento de precios se aceleró más de los estimado en marzo y que los rendimientos reales siguen siendo positivos a partir de 2022.

La semana pasada el INDEC informó que la inflación de marzo fue del 4,8%, la más alta desde septiembre de 2019. Esta nueva aceleración posibilitó un repunte de la demanda de instrumentos CER que ofrece habitualmente la Secretaría de Finanzas; en la licitación del miércoles la mayor parte de la colocación (43,6%) correspondió a una Lecer con vencimiento en abril de 2022.

Paralelamente, para aquellos individuos cuyo objetivo principal es cubrirse contra la inflación en el corto plazo, parece ser más recomendable acudir a los plazos fijos UVA, que en la mayoría de los bancos ofrecen un rendimiento adicional del 1% anual por sobre el aumento general de precios.

Por otra parte, hay quienes sostienen que este es un buen momento para buscar cobertura cambiariay contra el riesgo argentino. Bajo esa perspectiva, últimamente vienen ganando atractivo los Cedears, que ofrecen cobertura, vía precio, contra variaciones del dólar Contado con Liquidación (CCL). En particular, se destacan aquellos certificados de empresas extranjeras vinculadas a nuevas tecnologías como el 5G, el gran avance del ecommerce, la biotecnología y la inteligencia artificial.

El deseo de cobertura puede tomar mayor vigor a partir de las subas que exhibieron este mes las distintas cotizaciones de los tipos de cambio alternativos al oficial. El dólar blue trepó un 7,8% hasta los $152, el CCL un 4,1% hasta los $153,15 y el MEP un 4,3% hasta los $148,36. En los últimos días se conoció un informe que señaló que los fondos de inversión Pimco y Templeton desarmaron buena parte de sus tenencias en pesos para dolarizarse, lo cual presionó al alza la cotización del CCL e influyó sobre el resto de las cotizaciones.

El economista Gustavo Ber resaltó en diálogo con Ámbito que, “en el actual contexto de incertidumbre política, sanitaria y económica resulta crucial privilegiar la liquidez” y “priorizar la administración del riesgo, actuando con cautela, diversificación y selectividad”. “En dicho sentido, las inversiones financieras cuentan con ventaja, especialmente aquellas que ofrezcan cobertura, al menos hasta poder contar con perspectivas más claras sobre el futuro. Las mejores alternativas en dólares serían Obligaciones Negociables, bonos de Latinoamérica y Cedears", aseveró.

Entre las Obligaciones Negociables, que son títulos de deuda privada, resaltan las emisiones de YPF, Arcor, Vista Oil & Gas, Cresud e Irsa. En la actualidad, si un inversor no quiere mantener el título hasta el vencimiento, y el precio no tiene demasiada volatilidad, estos bonos están devengando tasas anuales corrientes de entre 4% y 13%.

Por el lado de las inversiones “reales”, el mercado inmobiliario asoma como uno de los más atractivos como refugio de valor. “Si uno mira la renta de una inversión inmobiliaria vs la renta de los bonos argentinos, uno diría que conviene un bono argentino. Pero esa supuesta renta no es tal, ya que cada 10 años los títulos caen en default, mientras que las propiedades siguen en pie”, postuló Leonardo Chialva, analista de Delphos Investment.

“Hoy las acciones y los bonos en Argentina están muy golpeados. Lo que queda es aprovechar las tasas en pesos y pasarse a dólares (mecanismo conocido como carry trade). Eso tiene un potencial de rendimiento alto pero también un nivel de riesgo alto. La inversión inmobiliaria es mucho más tranquila y segura”, amplió.

La prolongada recesión que atraviesa el país y el contexto de pandemia generaron que el precio del metro cuadrado en dólares caiga en torno al 7% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) según un informe de la Universidad de San Andrés, a la vez que se incrementó la demanda por terrenos alejados del área de mayor urbanización. Con este escenario, comprar a estos precios podría dar una ganancia de largo plazo aunque muchos eligen adquirir inmuebles por su seguridad jurídica y no por su rentabilidad.

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