En Argentina, para cobrar una renta periódica, es normal pensar en comprar una propiedad inmobiliaria y ponerla en alquiler. Sin embargo, la bolsa permite construir una cartera de bonos corporativosque también genere un flujo constante. Ahora bien, ¿qué opción es más conveniente?
Propiedades versus bonos: ¿qué inversión es mejor para cobrar una renta periódica?
Tanto las propiedades inmobiliarias como los bonos permiten cobrar un flujo constante de dinero, pero cuentan con algunas diferencias claves.
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Las propiedades y las obligaciones negociables son activos que permiten cobrar una renta periódica, tanto en pesos como en dólares.
Cabe señalar que los bonos corporativos, también conocidos como obligaciones negociables (ON), son activos financieros que representan deuda de empresas, generalmente de buena calidad crediticia. En tanto, las propiedades pueden ser departamentos, duplex, casas, locales o cocheras.
La gran ventaja de los bonos, la liquidez
De acuerdo al consultor financiero Mariano Pantanetti, el principal atractivo de las ON frente a los inmuebles es su liquidez, ya que se operan día tras día en el mercado de capitales.
“La inversión en inmuebles es altamente ilíquida. Podés estar para realizar la operación y para salir de la operación un mes, dos meces, seis meses o diez años. Y la liquidación de los bonos es mucho más rápida”, indicó.
Por otro lado, los bonos corporativos tienen un mínimo de entrada muy bajo, en especial en comparación con un departamento o casa para colocar en alquiler.
“El gran beneficio es la divisibilidad que tienen… Hoy, para comprar una propiedad, se necesitan montos que van de u$s30.000, u$s40.000, u$s50.000 o más”, comentó el asesor financiero Arian Chiarandon. “Y la gente que tiene arriba de $10.000 tranquilamente puede acceder a una obligación negociable”, añadió.
Complejidad y revalorización
Además, los inmuebles son sumamente complejos de operar, tanto por el hecho de tener que presenciar una escribanía para su compra como por la gestión administrativa y el mantenimiento que arrastran.
En tanto, la rentabilidad por poner en alquiler una propiedad es bastante inferior a la de una cartera de obligaciones negociables similar. Mientras que la primera estrategia rinde un 5% anual, en el mejor de los casos, la segunda puede generar un rendimiento de aproximadamente el 8%.
De todas formas, a pesar de las contras de los inmuebles, hay que tener en cuenta que gozan de una clara ventaja por sobre los bonos: pueden apreciarse considerablemente con el paso del tiempo.
“La gran ventaja de invertir en un inmueble está en que la rentabilidad subió enormemente y también podría haber una posible valoración del mismo, ya que los precios todavía no crecieron como parecería que van a subir”, destacó Ariel Champanier, bróker de Re/Max Premium.
“Es un bien que eventualmente puede darte una buena renta y una valoración futura. Con lo cual, de esa manera, también compensás la inflación eventual en dólares. Porque si vos invertís en una obligación financiera, pero el día de mañana hay una devaluación, toda tu ganancia se te va en la devaluación, cosa que no te pasa con el inmueble. Si hay una devaluación, el inmueble no baja de precio”, finalizó el ejecutivo.
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