12 de enero 2023 - 00:01

Graciela Tenenbaum: “Al público le hacía falta reír en el teatro”

Diálogo con la actriz que coprotagoniza el éxito “Mi madre, mi novia y yo”, con Sebastián Presta y Victoria Almeida.

Comedia. Victoria Almeida, Sebastián Presta y Graciela Tenenbaum.

Comedia. Victoria Almeida, Sebastián Presta y Graciela Tenenbaum.

“El público necesitaba reír para sanar. La risa es una manera inteligente de expresarse, pero a veces la comedia es subestimada”, dice Graciela Tenenbaum, que protagoniza junto a Sebastián Presta y Victoria Almeida la comedia “Mi madre, mi novia y yo”, dirigida por Diego Reinhold que se convirtió en éxito ininterrumpido durante más de un año en el Paseo La Plaza.

La obra se presentó a sala llena con funciones de miércoles a domingos y doble función los sábados. Dialogamos con Tenenbaum.

Periodista: ¿A qué atribuye este éxito?

Graciela Tenenbaum: La risa produce en el público algo espontáneo, la gente no se ríe fácilmente. El aplauso puede ser protocolar, porque termina la obra y por respeto se aplaude, pero la risa no es fácil de conseguir cuando es auténtica. Es difícil hacer comedia porque no tiene los tiempos de una obra dramática. Si no llega el remate en el tiempo justo o no se hace el silencio correcto, se cae.

P.: Pasó por el cine y la TV, ¿qué tiene de particular el teatro para un actor?

G.T.: La repetición. Muchos preguntan cómo se hace para repetir siempre el mismo texto y hay que estar presente en la situación, vivirlo como si fuera la primera vez. El teatro, al no ser un espectáculo terminado como la televisión o el cine, es puro presente, lo que ocurre en ese momento ocurre. Un compañero puede olvidarse la letra, algo puede caerse, un técnico no enciende una luz o no funciona el micrófono, y para eso hay que estar muy presente.

P.: ¿Qué puede decir de los temas que lleva a reflexionar la obra más allá de que su principal objetivo es divertir?

G.T.: Los temas producen una inmediata identificación. Si no le pasó a uno le pasó a alguien que uno conoce. Estas relaciones simbióticas que pueden llegar a ser tóxicas, aunque por supuesto con amor, porque los padres hacen lo mejor por sus hijos y es la relación más incondicional, en mi opinión. Existen los celos, la posesión, un hijo que hace 43 años vive con su madre y tiene miedo de presentarle a la novia, entonces miente tanto a una como a otra. En este triángulo se reflejan las relaciones, cuán sanas pueden llegar a ser, cómo uno puede superarse, cómo uno puede abrir el corazón y ser mejor persona, las cosas que no están dichas sino solapadas. Cualquier espectáculo se completa con el público, entonces una vez que entra en el código, ya está todo, el espectador está dentro y con uno.

P.: Es un verano de más reposiciones que estrenos de cara a la temporada fuerte, ¿cómo ve la oferta en teatro?

G.T.: Los actores no tenemos hoy ficción nacional sino plataformas, entonces salimos a hacer teatro, que nos encanta. En el escenario es el espectáculo donde confluyen silencio, risa, comunión que se establece directamente con el público, como en ningún otro ámbito. En TV están los técnicos o el director, es más vertiginoso el ritmo de trabajo, o en cine la espera es mayor, pero el teatro es puro presente. Hay teatro para todos, creo que hay teatro bueno o malo, sea en el alternativo o el comercial. La oferta es enorme y hay público para todo.

P.: ¿Cómo respondió el público desde el regreso de la presencialidad con aforo reducido hasta la actualidad?

G.T.: La gente venía con barbijos y se escuchaban las risas. Siempre respondió el público, ese era el miedo, volver al teatro era un desafío, fuimos los primeros en cerrar y los últimos en abrir. El público tiene ganas de ver a los actores en vivo y gracias al boca a boca y la recomendación fuimos llenando y permaneciendo, eso es lo más gratificante.

P.: Demostró ser una excelente actriz y comediante que el público vio más en cine o TV que en teatro, ¿por qué?

G.T.: Muchas veces los productores buscan actrices de renombre para convocar más espectadores, y tampoco eso es garantía de éxito porque el teatro es impredecible. Acá había que conjugar tres estereotipos de personaje y lograr la alquimia para poder contar la historia.

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