8 de agosto 2005 - 00:00

Ansiedad espacial: volvía el Discovery con cauto optimismo

La tripulación del Discovery se dejó fotografiar distendida en los últimos días en órbita. En este caso, la comandante Eileen M. Collins juega con la gravedad horas antes del regreso.
La tripulación del Discovery se dejó fotografiar distendida en los últimos días en órbita. En este caso, la comandante Eileen M. Collins juega con la gravedad horas antes del regreso.
Washington (ANSA, Reuters, EFE) - Los astronautas del Discovery, en camino de regreso, simularon ayer en una computadora las operaciones de aterrizaje que se habrían concretado en la madrugada de hoy, pocas horas después del cierre de esta edición.

Cuando la mayoría de los argentinos se haya levantado, la suerte ya estará echada para los siete tripulantes de la nave que permanecieron 13 días en órbita. En la superficie del transbordador se detectaron fallas que acrecentaron el temor de que se repitiera la catástrofe del Columbia en 2003.

Luego de haber simulado varias veces en los test de laboratorio y ayer en vuelo, James Kelly, el piloto del Discovery, comenzó a dirigir la maniobra del descenso en el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral, en Florida, donde llegará tras la irrupción de la nave en la atmósfera a 26 mil kilómetros por hora. Las condiciones meteorológicas eran consideradas adecuadas, y se estimaba que desde Centroamérica y desde Cuba se podría ver la estela de la nave. Si hubiera algún inconveniente subsanable, otros dos puertos de llegada están listos en Nuevo México y California.

El aterrizaje estaba previsto para las 4.46 locales (misma hora en la Argentina), cuando todavía sea de noche en Florida y se enciendan los dos cohetes del transbordador.

La salida de la órbita y el regreso a la atmósfera, la fase más delicada, serían verificados una hora antes, a las 3.43.


Los 32 minutos que dura el descenso son considerados cruciales porque es cuando «la fricción de la nave con la atmósfera eleva la temperatura del transbordador a unos 1.300 grados Celcius», destacaron fuentes de la NASA.

Además, fue precisamente en esa etapa en la cual estalló y se desintegró el Columbia, el 1 de febrero de 2003.

• Pruebas

Kelly, responsable de las operaciones de descenso y aterrizaje, probó varias veces con un simulador todas las maniobras y posibles situaciones. Para James Hartfield, uno de los responsables de la misión de la NASA, todo anduvo «muy bien».

En una entrevista, Kelly contó que en la última fase del vuelo espacial, el trasbordador parece ser «un tren lanzado a toda velocidad», variable que crece a medida que se acerca a la Tierra.

Eileen Collins, la comandante del Discovery, una veterana del espacio (voló cuatro veces), brindó varias entrevistas televisivas desde la órbita en un clima distendido. En ellas calificó la misión de « excelente», pero agregó que «es hora de volver a casa».
Los siete astronautas estaban ayer de acuerdo en juzgar el vuelo como «un test muy logrado» por las modificaciones aportadas desde la pequeña nave.

Collins y sus seis compañeros transcurrieron el último día de su viaje espacial verificando el funcionamiento de los instrumentos a bordo, ordenando la carga y completando las pruebas confiadas a cada uno de ellos.
En el centro de control de Houston, un vocero describió el estado de «excitación» en la tripulación por el regreso y la «ansiedad» de los técnicos en tierra.

La 13ª misión de este transbordador debió afrontar y superarproblemas y dificultades que en otro momento pudieron pasar inadvertidos, dada la alta atención que despertó por tratarse del reingreso al espacio tras el accidente del Columbia.

El Discovery tuvo durante el despegue una avería similar a la del Columbia, al desprenderse un parte de la nave, pero de dimensiones mucho más reducidas.

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