11 de noviembre 2007 - 00:00
Ante una multitud, el enviado del Papa beatificó a Ceferino Namuncurá
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Más de 150 mil personas asisten a la beatificación
En un español casi perfecto, el cardenal Bertone, acompañado por el cardenal Jorge Begoglio, les habló a los fieles recordando las "virtudes destacadas" de Ceferino, y haciendo hincapié en que la necesidad de validar la relación de los pueblos originarios y la Iglesia.
"Si esto no es la Iglesia, la Iglesia dónde está", corearon a viva voz los miles de asistentes de la ceremonia, que fue seguida de cerca por Valeria Regina Herrera, la mujer que recibió el milagro que dejó a Ceferino a un paso de la santidad.
La mujer, que se curó de un cáncer de útero, fue ubicada junto a su marido Joseph Koua y las tres niñas de la pareja en uno de los márgenes del escenario.
En varios tramos, incluyendo el comienzo, los descendientes de Namuncurá, vestidos con prendas típicas y vinchas, realizaron diversos ritos, acompañados por el canto de una mujer, que elevó plegarias en mapuche.
También hubo pasajes realizados en guaraní y quechua, como una manera de destacar el respeto por la interculturalidad del pueblo.
La escultura en madera de Ceferino, el símbolo mayor para los devotos, fue vestida con un poncho y dejada a la vista de todos, sobre el enorme palco montado en el lugar.
Àsimismo, fue descubierta una gigantografía de Ceferino que, colocada en uno de los laterales, mostró una imagen real del rostro del ahora beato.
Las canciones católicas se sucedieron durante la misa, y aportaron alegría y fervor entre los peregrinos.
Sobre el final, Bertone leyó una carta del Papa en la que el Sumo Pontífice alentaba la búsqueda de Ceferino desde su rol de joven humilde que siguió un camino de fe en busca del sacerdocio, con la idea de poder devolver a su pueblo lo que había aprendido de la espiritualidad cristiana.
También el rector mayor de los salesianos, Pascual Chávez, tomó la palabra para hablar con los presentes y agradeció a Bergoglio "y a toda la Conferencia Episcopal Argentina, porque mientras estábamos viendo dónde y cuándo se podría celebrar la beatificación de Ceferino Namuncurá, yo dije que fuera en Buenos Aires (...) y el cardenal Bergoglio dijo que él nunca renunciaría a Patagonia, que es la tierra de los sueños de Don Bosco y Ceferino pertenece a la Patagonia".
Otro agradecimiento fue para el pueblo mapuche, "porque desde ahora Chimpay ya no es un punto más en la Patagonia, sino que representa una tierra de santos, porque nos ha dado un santo que es modelo para todos lo jóvenes del mundo".
Según quedó establecido en el decreto de Benedicto XVI, la fecha oficial en la que seguirá recordándose al joven mapuche será el 26 de agosto, día del nacimiento del indio salesiano.
Al terminar la misa, la gente siguió cantando y festejando, y con lento paso, comenzó la salida del predio, pasadas las 13.



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