El esposo de la mejor amiga de Celina Bergantiños, la diseñadora de interiores hallada asesinada el fin de semana en su departamento del barrio porteño de San Telmo, quedó detenido por el crimen luego de haber intentado comprar las imágenes de seguridad que lo comprometerían.
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Fuentes policiales y judiciales informaron a Télam que también se presentaron a declarar dos testigos que dijeron que el propio acusado les dijo: "No saben la cagada que me mandé, la maté".
Los voceros señalaron que el imputado, Miguel Ángel Santa Marinha (34), aparentemente descubrió que era vigilado por la Policía Federal y decidió presentarse esta tarde junto a su abogado en los tribunales porteños donde quedó detenido a disposición de la jueza de Instrucción Silvia Ramond.
Según las fuentes, los pesquisas determinaron que, el sábado, el sospechoso se presentó en el garaje ubicado en Bolívar al 700, justo al lado del departamento de Celina (29), y ofreció dinero a los encargados para que le entregaran videos que las cámaras de seguridad del lugar tomaron el miércoles anterior, cuando la víctima sufrió un robo en su departamento.
Ese día, el acusado -que vive en la localidad bonaerense de Monte Grande y trabajaba en el corralón de materiales de su padre- había quedado registrado en esas imágenes cuando estacionó su vehículo y descendió del mismo con una caja de herramientas con la que se sospecha burló el ingreso al departamento de Celina.
En el garaje funcionan 16 cámaras dos de las cuáles apuntan hacia la entrada y la boletería, y el resto están distribuidas por distintos sectores del amplio predio que consta de dos plantas.
Respecto de la supuesta confesión, los voceros precisaron que dos conocidos del acusado declararon que se reunieron los tres en una estación YPF de Monte Grande y este último les explicó que el crimen ocurrió cuando fue a reclamarle a la víctima calzas que ella supuestamente había tomado de un negocio de él y se originó una discusión.
Las fuentes señalaron que en base a los nuevos elementos incorporados a la causa, los pesquisas sospechan que el robo no fue el verdadero móvil del crimen sino que fue simulado para ocultar una posible relación entre la víctima y el ahora imputado.
Además, el sospechoso y su esposa estuvieron presentes en la escena del crimen luego del hallazgo del cuerpo y dialogaron con los investigadores, añadieron los voceros.
En tanto, la fiscal de la causa, María Paula Asaro, ordenó tras la autopsia que el Cuerpo Médico Forense envíe a laboratorio las uñas de la víctima ante la posibilidad de encontrar el perfil genético de quien cometió el crimen, en caso de que la víctima haya llegado a rasguñarlo.
El crimen fue descubierto el sábado a media mañana cuando el padre de la joven diseñadora de interiores que trabajaba en el shopping "Buenos Aires Design" de Recoleta, se acercó hasta el PH de la calle Bolívar 743, porque ésta no contestaba llamados ni mensajes.
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