Según las fuentes consultadas "los chicos hoy tenían prueba y para librarse de ella arrojaron bengalas de humo y bombitas de olor".
De inmediato, las autoridades escolares decidieron evacuar el edificio, pero dos estudiantes y la portera tuvieron que ser auxiliados y derivados al hospital Pirovano por la inhalación de humo.
Al lugar, asistieron patrulleros de la Policía Federal, dos unidades del Servicio de Atención Médica de Emergencias (SAME) y un móvil de la Brigada de Explosivos, como medida de prevención.
Un vocero del SAME dijo que "los afectados se encuentran fuera de peligro y que sólo fueron trasladados al hospital por precaución".
Ante esta situación, la policía inició un sumario caratulado "Lesiones e intimidación pública".
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