No es extraño que el británico Christopher Wright, en calidad de historiador de arte, comprara a un merchante por unos 88 dólares una copia del retrato de la infanta de España Isabel Clara Eugenia, del pintor flamenco del siglo XVII Anthony van Dyck. Lo raro es que, muchos años después, descubriera que en realidad se trataba de una pintura original del artista, y que por tanto tenía colgados en el living de su casa unos 50.000 dólares.
"Lo compré a un marchante en el oeste de Londres. Lo adquirí como copia, como historiador de arte. Extrañamente, no me di cuenta (del valor)", recuerda el experto.
El historiador reveló al periódico The Guardian que fue un amigo suyo, el comisario de Arte Europeo en el Museo Ashmolan, en Oxford (Inglaterra) Colin Harrison, quien se dio cuenta de que la pintura podía ser en realidad un original de Van Dyck, al mirar detenidamente la forma en que las manos de la infanta habían sido dibujadas. Los detalles en los retratos, como las manos, revelan la autoría de los cuadros, según se aseguró.
"Me vino a ver. Charlamos. Y me dice: 'Realmente creo que tu cuadro es un Van Dyck", recuerda Wright al admitir que "cuando tienes algo, no lo prestas atención".
Cuando lo adquirió, Wright asumió que se trataba de una de las numerosas copias que circulaban de los retratos de la infanta pintados por el artista flamenco.
Animado por su amigo, el experto británico llevó el lienzo al Instituto de Arte Courtauld, en Londres, donde lo examinaron y lo convalidaron como original.
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