5 de abril 2008 - 00:00

Benedicto XVI: "El aborto y el divorcio son culpas graves"

El Papa arremetió contra el aborto, el divorcio y la eutanasia.
El Papa arremetió contra el aborto, el divorcio y la eutanasia.
Ciudad del Vaticano, (ANSA) - El papa Benedicto XVI dijo ayer que el divorcio y el aborto son "culpas graves" que "agravian la dignidad" humana, implican "una profunda injusticia en las relaciones humanas y sociales y ofenden a Dios, garante de pacto conyugal y autor de la vida".

Pese a ello, el Pontífice invitó a la Iglesia a acercarse, "con amor y delicadeza, con premura y atención maternal", a las personas que llevan "heridas interiores" por estos acontecimientos y buscan "la posibilidad de una recuperación".

También ayer, Benedicto XVI arremetió duramente contra la eutanasia, que "con creciente insistencia se llega incluso a proponer como solución para resolver ciertas soluciones difíciles".

Es éste un ejemplo de la "cultura de la muerte", cuyo avance "insidia" hoy la época de "la tercera edad".

El Papa formuló estos fuertes llamados sobre temas éticos en dos ocasiones diversas: el primero se trató de una audiencia a los participantes del congreso internacional "El aceite sobre las heridas.

Una respuesta a las plagas del aborto y del divorcio", promovido por el Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre matrimonio y familia.

El segundo, en la audiencia a los participantes de la sesión plenaria del Pontificio Consejo para la Familia que tuvo por tema "Los abuelos: su testimonio y presencia en la familia".

En el primer caso, Benedicto XVI subrayó que las "plagas" del aborto y del divorcio comportan "tanto sufrimiento en la vida de las personas, de la familia y de la sociedad".

Son "elecciones de naturaleza bien diferente, a veces tomadas en circunstancias difíciles y dramáticas, que comportan a menudo traumas y son fuente de profundos sufrimientos para quién los lleva a cabo", agregó.

Y mencionó que estas elecciones afectan "también a víctimas inocentes: el niño recién concebido y aún sin nacer, los hijos implicados en la ruptura de vínculos familiares", subrayó.

"En todos dejan heridas que marcan la vida de manera indeleble", añadió el Papa.

"El juicio ético de la Iglesia respecto al divorcio y al aborto procurado es claro y a todos conocido: se trata de culpas graves que, en distinta medida y excluida la evaluación de las responsabilidades subjetivas, agravian la dignidad de la persona humana, implican una profunda injusticia en las relaciones humanas y sociales y ofenden a Dios, garante del pacto conyugal y autor de la vida'', afirmó.

Con un igualmente fuerte llamado al amor misericordioso, Benedicto XVI advirtió, sin embargo, que "la Iglesia tiene siempre delante a personas concretas", incluidos hombres y mujeres que, habiendo llevado a cabo "injusticias y pecados", se han "manchado de culpas y llevan las heridas interiores de ello, buscando la paz y la posibilidad de una recuperación".

Según Benedicto XVI, "a estas personas la Iglesia tiene el deber primario de acercarse con amor y delicadeza, con premura y atención maternal".

Hablando después, a propósito de la condición de los ancianos en una sociedad y una familia "en crisis'', el Papa afirmó que les ve marginados "en una suerte de 'zona de aparcamiento".

El Pontífice sostuvo, en cambio, la necesidad de que "los abuelos vuelvan a ser presencia viva", a ser "testigos de unidad, de valores basados en la fidelidad a un único amor que genera la fe y la alegría de vivir".

Pero, sobre todo, Joseph Ratzinger denunció que "por diversas partes parece lamentablemente avanzar la 'cultura de la muerte', que insidia también la fase de la tercera edad".

"Con creciente insistencia se llega incluso a proponer la eutanasia como solución para resolver ciertas situaciones difíciles", añadió.

Y de aquí la exhortación lanzada a conclusión del mensaje: "es necesario reaccionar siempre con fuerza a lo que deshumaniza la sociedad".

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