5 de abril 2008 - 00:00
Benedicto XVI: "El aborto y el divorcio son culpas graves"
-
Alerta por ciclogénesis en el AMBA: advierten por lluvias torrenciales y ráfagas de frío intensas
-
La semana comienza con un nuevo feriado: el inesperado descanso para los argentinos en abril 2026
El Papa arremetió contra el aborto, el divorcio y la eutanasia.
El segundo, en la audiencia a los participantes de la sesión plenaria del Pontificio Consejo para la Familia que tuvo por tema "Los abuelos: su testimonio y presencia en la familia".
En el primer caso, Benedicto XVI subrayó que las "plagas" del aborto y del divorcio comportan "tanto sufrimiento en la vida de las personas, de la familia y de la sociedad".
Son "elecciones de naturaleza bien diferente, a veces tomadas en circunstancias difíciles y dramáticas, que comportan a menudo traumas y son fuente de profundos sufrimientos para quién los lleva a cabo", agregó.
Y mencionó que estas elecciones afectan "también a víctimas inocentes: el niño recién concebido y aún sin nacer, los hijos implicados en la ruptura de vínculos familiares", subrayó.
"En todos dejan heridas que marcan la vida de manera indeleble", añadió el Papa.
"El juicio ético de la Iglesia respecto al divorcio y al aborto procurado es claro y a todos conocido: se trata de culpas graves que, en distinta medida y excluida la evaluación de las responsabilidades subjetivas, agravian la dignidad de la persona humana, implican una profunda injusticia en las relaciones humanas y sociales y ofenden a Dios, garante del pacto conyugal y autor de la vida'', afirmó.
Con un igualmente fuerte llamado al amor misericordioso, Benedicto XVI advirtió, sin embargo, que "la Iglesia tiene siempre delante a personas concretas", incluidos hombres y mujeres que, habiendo llevado a cabo "injusticias y pecados", se han "manchado de culpas y llevan las heridas interiores de ello, buscando la paz y la posibilidad de una recuperación".
Según Benedicto XVI, "a estas personas la Iglesia tiene el deber primario de acercarse con amor y delicadeza, con premura y atención maternal".
Hablando después, a propósito de la condición de los ancianos en una sociedad y una familia "en crisis'', el Papa afirmó que les ve marginados "en una suerte de 'zona de aparcamiento".
El Pontífice sostuvo, en cambio, la necesidad de que "los abuelos vuelvan a ser presencia viva", a ser "testigos de unidad, de valores basados en la fidelidad a un único amor que genera la fe y la alegría de vivir".
Pero, sobre todo, Joseph Ratzinger denunció que "por diversas partes parece lamentablemente avanzar la 'cultura de la muerte', que insidia también la fase de la tercera edad".
"Con creciente insistencia se llega incluso a proponer la eutanasia como solución para resolver ciertas situaciones difíciles", añadió.
Y de aquí la exhortación lanzada a conclusión del mensaje: "es necesario reaccionar siempre con fuerza a lo que deshumaniza la sociedad".



Dejá tu comentario