13 de agosto 2008 - 00:00
Bonafini hasta ahora cocinó sólo a Cristina
-
El pingüino emperador en grave peligro por el ahogamiento masivo de sus polluelos
-
ANSES comienza mañana con los pagos de abril 2026 con aumento del 2,9%
Para Hebe de Bonafini, un
tocado es un símbolo, no sólo
un complemento. Apareció
ayer en la segunda clase de
cocina socialista en ESMA sin
el clásico pañuelo (tanto que
suele regalarlos como
condecoración a sus amigos,
como Cristina de Kirchner).
Usó, en cambio, un sombrero
oscuro de evocación británica,
el «Bub Hat» que popularizó
Gath & Chaves y que
algunos llamaban «Piluso»
porque los usaba el cómico
Alberto Olmedo cuando hacía
ese personaje.
La idea de la jefa de las Madres es «generar en los gastronómicos del país la mentalidad de comenzar a preparar comidas nuestras, que provienen de nuestras costumbres, como hacen varias de las etnias que viven en nuestro territorio». «Me parece bárbaro que haya comida peruana, boliviana, china y de todas las nacionalidades posibles y es por eso que aliento a que los argentinos preparemos en nuestros restoranes comida tradicional del país», sostuvo como si la cantidad de las parrillas libres o de locales de comida tradicional en el país, no bastaran para cubrir la demanda.
Sin embargo, el bar de las Madres en la sede principal de la fundación que preside, frente a la plaza del Congreso, tiene como uno de sus principales menús del día el chop suey de pollo. La comida china se vende a 10 pesos con café incluido, aunque de nacional no tiene nada. En torno a la clase en sí, a medida que Bonafini leía párrafos del libro «Patas para arriba» de Galeano, los asistentes podían interrumpir cuando quisieran y debatir lo que se escuchaba. La consigna de la semana pasada había sido «concientizar para una ingesta de alimentos más sana y no patrocinada por el imperio yanqui, como lo son la comida rápida, industrial».
En esa línea, la ahora empresariade la construcción tocó temasque fueron desde De Angelihasta el presidente de EE.UU., George Bush.
En ese sentido, durante la lección gourmet, un asistente preguntó si iba a cocinar «el famoso lomo de De Angeli a 80 pesos» a lo que ella negó, aunque luego de una pausa contestó: «A ese tipo lo querría cocinar yo a las brasas».
Ya cuando repetía una y otra vez «que los yanquis nos han invadido social, económica y hasta mentalmente», ante una pregunta de uno de sus seguidoresde si viajaría a los EE.UU., retrucó: «A ese país no viajo más, ¿y saben por qué?, porque para entrar al imperio hay que firmar unos papeles que certifiquen que uno no va a matar a su presidente. Y yo la verdad que no sé si algún día eso pasará, así que mejor no viajo».
Para el final dejó otra perlita. Dijo que con el advenimiento de «su» cocina política, le habían ofrecido trabajar en TV. «En esas boludeces no me meto», contestó ante las risas de los presentes.




Dejá tu comentario