A raíz de las fiestas en lo único que se piensa es en los regalos. Por lo general, a la mayoría de las personas les encanta el momento de hacer un presente, ver a la otra persona recibirlo y así otorgarle un momento de felicidad. Pero ese momento de éxtasis también se lo lleva quien regaló. Esas simples acciones implican un juego de distintas sustancias químicas que actúan en el cerebro.
Satisfacer al cerebro: qué le ocurre cuando se hace o recibe un regalo
Pensar en alguien y sus gustos, y realizar un presente personalizado impacta de cierta forma en nuestro estado de ánimo. Conoce de qué manera específicamente.
Qué le pasa al cerebro cuando se hace un regalo.
¿Qué le pasa al cerebro cuando hacemos un regalo?
La acción de regalar implica, en el cerebro, la actuación de distintas sustancias químicas: la oxitocina, la dopamina, la serotonina y las endorfinas. Estás determinan el proceso de compra y marcarán el grado de satisfacción o bienestar de cada persona.
- Oxitocina: es la hormona de la cognición social, señalan desde la UOC, y es clave para fortalecer la confianza y las relaciones emocionales.
- Dopamina: proponerse un objetivo y hacerlo realidad hace que el cerebro genere dopamina. Por lo tanto, encontrar el regalo que se buscaba genera bienestar.
- Serotonina: cuando alguien se siente importante, algo que puede ocurrir cuando recibe un regalo, libera serotonina. Y este neurotransmisor es el encargado de regular el estado de ánimo.
- Endorfinas: son una especie de «morfina» endógena del cuerpo que actúa como un analgésico contra el dolor y provoca una gran sensación de bienestar.
Además, cuando se recibe un regalo también se ponen en funcionamiento las estructuras críticas destinadas al procesamiento de la información emocional, como la amígdala y la corteza prefrontal. Estás provocan un bienestar muy distinto al material, ya que se siente cuando una persona se preocupa por el otro.
El efecto sorpresa
Además, los regalos siempre vienen de la mano del efecto sorpresa. Este sentimiento refiere a una alteración del estado de ánimo debido a un suceso o estímulo imprevisto. En cambio, cuando lo imprevisto no es agradable, desencadena una emoción negativa, como miedo, ira o tristeza.
Cuando el resultado es positivo, la emoción es placentera y desencadena una activación de distintas áreas cerebrales. Estas están implicadas en otras emociones, entre ellas, el placer.





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