15 de octubre 2008 - 00:00

Churchill sobornó a generales franquistas para evitar que España entre en Guerra

Winston Churchill.
Winston Churchill.
Winston Churchill pagó a los generales españoles cercanos al General Francisco Franco para persuadirlos de que el "caudillo" evitara entrar en guerra al lado de la Alemania nazi.

Churchill para ello contó con la ayuda del financista ibérico Juan March, contratado por los servicios secretos anglo-americanos.

Así lo sostiene el libro "Juan March: The most Mysterious Man in the World", escrito por el historiador Pere Ferrer y basado sobre documentos inéditos hallados en los archivos del Estado norteamericano y británico, publicó hoy el diario británico Times.

Todo comenzó a comienzos del verano de 1940, cuando Churchill se convenció -después de haber recibido reportes de inteligencia- que España estaba por atacar, con el apoyo de las tropas del tercer Reich, el peñón de Gibraltar.

A ese punto fue Alan Hillgarth, un oficial británico "suelto" en España, que propuso la insólita solución: corromper a los generales que rodean a Franco, que cobran poco y se dedican al tráfico ilegal, para que se interpusieran en la alianza España-Alemania sobre los campos de batalla.

Según el libro, la duda estaba en quién iba a llevar adelante la propuesta al alto comando español, por lo que la solución fue una carta escrita por Robert Solborg, un agente estadounidense de estadía en Portugal, al jefe de los servicios de seguridad (OSS) William Donovan.

"El sujeto elegido para acercarse con éxito a los generales es el rico financista Juan March", sostiene el libro.

Es decir un personaje ambiguo, que había amasado una fabulosa fortuna gracias al contrabando de cigarrillos durante la Gran Guerra y que en la guerra civil española se colocó sin reservas al lado de Franco.

"Ferrer avanza con la hipótesis de que Juan March era en realidad un doble agente, pago por los alemanes pero colaboraba activamente con los aliados", escribió el diario británico Times.

Basta el hecho de que, en el verano de 1940, March aceptó el encargo confiado por los británicos y puso manos a la obra, acercándose a 30 generales españoles.

Así contemporáneamente el gobierno británico transfirió 10 millones de dólares a un banco de Nueva York.

Entonces, el tesoro norteamericano, convencido de que March en realidad quería utilizar aquel dinero para financiar a Hitler, congeló la cuenta bancaria.

Poniendo en riesgo el plan, fue el embajador británico en Washington quien convenció al presidente estadounidense, Franklin Delano Roosevelt, de que la suerte de los militares de Gran Bretaña dependían de esa cuenta bancaria.

Así, en 1942, los fondos fueron descongelados y en aquel año los generales recibieron sumas comprendidas entre 3 y 5 millones de dólares, es decir unos 70 millones de dólares al cambio actual, agregó la misma fuente.

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