Cómo ocurrió el hecho que conmocionó a todo el país

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Más de cuatro mil jóvenes participaron la noche del 30 de diciembre del año pasado del recital del grupo de rock Callejeros en el local bailable República de Cromañón regenteado por Omar Chabán, en la calle Bartolomé Mitre al 3000 en la Capital Federal.

El espectáculo recién se iniciaba, cerca de las 23, cuando los disparos de tres candelas, según se investiga, impactaron en el cielo raso acústico que a su vez estaba protegido por una malla plástica de media sombra.

La combustión del material produjo un gas letal y en segundos se desató el caos y la conmoción, de lo que se convertía en el accidente con más víctimas de la historia argentina: el incendio terminó cobrándose 194 vidas con el correr de las horas y más de mil heridos.

Las primeras 170 muertes se contabilizaron a la mañana siguiente de la tragedia, cuando a la vez centenares de heridos se encontraban en estado grave.

El pánico hizo correr a los jóvenes en busca de una salida del local. Una puerta cerrada con candado, comunicante con el hotel contiguo al lugar, parte del mismo complejo, terminó siendo otra trampa más en medio de la desesperación, a oscuras, que ahogaba a los jóvenes.

• Guardería

Hubo también niños en el lugar, que se dijo, habían sido dejados en el baño que oficiaría de una suerte de guardería. Corridas, sobre los propios cuerpos que iban cayendo por la intoxicación, gritos, horror dentro y fuera del lugar, mientras comenzaban las tareas de rescate y asistencia a la que se sumaron las propias víctimas.

Más de cuarenta ambulancias del SAME no daban abasto con los traslados, ni los móviles policiales y hasta se cargaron víctimas en autos particulares.
Apenas pasada la medianoche se registraban los primeros 88 muertos.

El gobierno porteño primero y el nacional, luego, decretaron entonces tres días de duelo, mientras los familiares, que no habían encontrado a los suyos transitaban una búsqueda desgarradora por los hospitales porteños, el cementerio de la Chacarita y la morgue judicial, que por lo inusual del trámite demoraba la entrega de los cuerpos sobre el fin de año.

El público sobrepasó esa noche la capacidad admitida del local, que tenía a su vez la habilitación de seguridad contra incendios que otorga Bomberos de la Federal vencida desde hacía un mes.


El uso de pirotecnia, no permitido en lugares cerrados, sumó a las contravenciones que se llevaron a cabo durante el show y que investiga la Justicia.

El local se convirtió con el paso de los días en un
«santuario» alimentado por el dolor y el recuerdo de los familiares para con sus fallecidos.

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