17 de marzo 2008 - 00:00

Con estricto operativo de seguridad se celebró San Patricio en la Ciudad

Con estricto operativo de seguridad se celebró San Patricio en la Ciudad
Decenas de personas llegaban esta noche a seis manzanas del barrio de Retiro que cada 17 de marzo se convierten en escenario de los festejos por San Patricio, patrono de Irlanda, que aquí se cumple con un ritual de interminable ingesta de cerveza en todas sus variedades.

Un estricto operativo de la Policía Federal controlaba que las personas no pasaran con botellas de vidrio -de ningún tamaño- las bocacalles en las que se instalaron vallados para delimitar el área del festejo.

El comisario Rubén Dallacosta dijo que "sólo pueden entrar 1 lata por persona", mientras unas chicas argumentaban sin suerte ante un agente que debían ingresar sí o sí con una botellita de un cuarto litro.

Si los policías tienen la responsabilidad de la calle, los dueños de los seis pubs que hay en la zona hacen lo suyo: no permiten que la gente salga de los locales con botellas en la mano.

La entrada en el Kilkennys, el primer bar irlandés instalado en esa zona de Retiro y epicentro de los festejos, cuesta 45 pesos por persona con derecho a medio litro de cerveza, preferentemente negra.

Adentro del emblemático local se mezcla gente caracterizada con el color de San Patricio, un verde brillante, personas con los rostros pintados, turistas pelirrojos y empleados de oficinas con traje y corbata.

Al caer la tarde, una mayoría neta de hombres festejaban aferrados a los enormes vasos con cerveza rubia, negra o roja.

Pablo Blanco, encargado del lugar, detalló que la fiesta se extiende hasta las seis de la mañana y que un 40 por ciento de los asistentes son extranjeros.

"Nuestro festejo está en el circuito turístico de la ciudad de Buenos Aires", señaló.

La fiesta, callejera y en los pubs, "llegó a convocar hasta 50 mil personas" afirmó.

Pero Blanco y Guillermo, barman del pub John John, coincidieron en que el año pasado la convocatoria bajó notablemente, porque "sólo se vendieron 18 barriles" de cerveza.

"Este año esperamos vender 30 barriles", indicó Guillermo y aclaró que en cada tonol "hay 50 litros" de cerveza.

En tanto, en los garages de la zona no se registraba movimiento por el vallado que impedía la circulación de vehículos.

Los empleados no tenían noticias sobre libre estacionamiento para que los "devotos" de San Patricio no conduzcan alcoholizados después del festejo, como pidió el gobierno porteño.

Matías y Juan Pablo, dos jóvenes que viven en Capital y trabajan en la zona, saboreaban el contenido de una lata y su plan era permanecer allí hasta "que se acabe la cerveza", con la esperanza de "conocer gente y pasarla bien".

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