13 de diciembre 2008 - 00:00
Concierto de Campanas en el centro porteño
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Las campanas del Casco Histórico se hicieron escuchar.
Democracia es libertad y es libertad soltar a volar las campanas", expresó el Ministro de Cultura y titular del Ente de Turismo del Gobierno porteño, Hernán Lombardi, en el comunicado recibido en una agencia de noticias.
"Queremos que ese sentimiento de regocijo llegue a los vecinos, a los ciudadanos, a los jóvenes. Por todo esto es que el concierto de campanas es uno de los eventos más queridos de todos los que hemos hecho en el Gobierno de la ciudad", agregó el funcionario.
Además, Lombardi manifestó su alegría por el hecho de haberse recuperado "para la familia y los ciudadanos en general" la costumbre de pasear los fines de semana por la Avenida de Mayo y puso de relieve los valores culturales del casco histórico de la Capital Federal.
Por su parte, Barber, que el viernes le había entregado a Lombardi la partitura especial que se ejecutó esta noche, como un regalo a Buenos Aires, sostuvo: "Una ciudad es tanto más libre cuanto mejor suena, cuanto más vuela."
"La música, como arte público, no puede quedar en la academia, y en ese sentido éste es un concierto para la gente de a pie", completó el español, de 60 años y con una experiencia de dos décadas en este tipo de espectáculos.
La elección del lugar o radio específico se realizó teniendo en cuenta la cantidad de campanas.
La gente escuchó y caminó por el casco histórico, cerrado al tránsito de 18:00 a 22:00, y recorrió los distintos campanarios en silencio.
Sonaron las campanas de San Ignacio de Loyola (Bolívar y Alsina), la parroquia más antigua de la ciudad; las del convento San Francisco (Alsina y Defensa) y sus fantásticas cinco campanas españolas de gran vigor sonoro; y las del pequeño Carillón de la Casa de la Cultura (Avenida de Mayo 575, edificio del ex diario La Prensa), con sus claros agudos.
También participaron del espectáculo la espectacular y vieja campana del Cabildo (Bolívar 65) y las del convento de San Juan Bautista (Alsina 820), colocadas allí desde 1806 y traídas de Francia; el reloj de la Legislatura porteña (Diagonal Sur e Hipólito Yrigoyen); la Capilla San Roque (Defensa y Alsina) y el Palacio Municipal (Bolívar 1).
Además, se pudo escuchar el impactante sonido de las campanas alemanas (30 en total) del Carillón más grande de América Latina, ubicado en la terraza del cuarto piso de la Legislatura.
Esta clase de eventos ya se realizaron en más de 200 ciudades en el mundo y algunas notables como Roma, Londres, Barcelona, Madrid, México, Salzburgo, Berlín, Lisboa, Venecia y Milán.
Hace 10 años, a fines de diciembre de 1998, el mismo concierto se efectuó en Buenos Aires y también asistieron


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