22 de febrero 2008 - 00:00

Condenan a 15 años de prisión a cabecillas del motín que dejó 8 muertos en Córdoba

Los principales cabecillas del trágico motín ocurrido en el 2005, en la Penitenciaría de San Martín, donde murieron ocho personas, recibieron ayer penas de hasta dieciseis años, de acuerdo a lo dispuesto por la Cámara 7º del Crimen, en las sentencias que se leyeron en los Tribunales locales.

Jorge Luis Montivero, que recibió la pena más severa, con dieciseis años de condena, fue uno de los presos que tomó rehenes y actuó en los techos del lugar.

Jorge Javier Orellano, que en aquella oportunidad simuló estar herido, para después tomar como rehén a un guardiacárcel fue sentenciado a quince años, por privación ilegítima de la libertad reiterada calificada.

En tanto, Néstor Adrián Romero, que en el motín estuvo armado con una escopeta Itaka, en los techos del penal, recibió la misma pena que Orellano.

El fiscal Hugo Almirón había solicitado 17 años de reclusión, para estos dos presos, que se retiraron de la sala a los gritos, con muestras de disgusto y nerviosismo.

Por su parte, el interno condenado a reclusión perpetua por el crimen del policía Roberto Cogote, José Eusebio Villaroel, recibió la sentencia de doce años, por haber participado en la toma de rehenes.

Hubo cuatro absoluciones, que correspondieron a Pablo Sebastián Aguirre, defendido por el ex intendente Pablo Juez, Maciel Andrés Ramallo, José Antonio Sabella y Franco Sotomayor.

La jornada transcurrió en medio de un clima de tensión y denuncias, ya que hubo muchas acusaciones de los reclusos que inculparon a los guardiacárceles por maltrato.

A su vez, el juez Víctor Vélez dio a lugar al pedido del fiscal, que había solicitado que se investiguen las responsabilidades de las autoridades calcerarias, entre ellos la de Daniel Barrera, que estaba a cargo del penitenciario, por lo que habrá un nuevo juicio.

Este fue el tercer juicio por el trágico motín, mientras que en los dos anteriores se juzgaron el crimen del policía Cogote y la tentativa de fuga utilizando un camión de la unidad carcelaria, en el que perdió la vida el guardiacárcel Andrés Abregú, al que usaron como escudo humano.

En la revuelta murieron cinco reclusos, dos guardiacárceles y un policía, y en este juico fueron cincuenta y nueve los imputados que escucharon sus sentencias, que fueron desde los tres años en adelante, salvo los cuatro absueltos.

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