Los vínculos familiares y barriales fueron los mayores factores de protección ante la pandemia

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La investigación "Evaluación del bienestar subjetivo y de la cohesión social en el cumplimiento del distanciamiento físico en el marco del Covid-19" evaluó y comparó el impacto de la crisis sociosanitaria en cinco ciudades del continente y seis de Chile.

Los vínculos familiares y barriales fueron los mayores factores de protección para mitigar los estragos que produjo en las condiciones de vida la pandemia de coronavirus en Latinoamérica, según un estudio realizado por la Universidad de Chile.

La investigación "Evaluación del bienestar subjetivo y de la cohesión social en el cumplimiento del distanciamiento físico en el marco del Covid-19" evaluó y comparó el impacto de la crisis sociosanitaria en cinco ciudades del continente y seis de Chile.

El trabajo identificó que los vínculos barriales y familiares fueron fundamentales para amortiguar los efectos negativos del grave deterioro de las condiciones de vida, informó la agencia ANSA.

Por ello planteó la necesidad de fortalecer el capital social de los segmentos más vulnerables de la sociedad como condición determinante para la protección de su bienestar.

La mayor reducción del bienestar está asociado a factores socioeconómicos, pérdida de trabajo o ingresos, y estado civil, comentó Carmen Paz Castro.

Pero los factores asociados al capital social mostraron ser relevantes en la protección del bienestar subjetivo, observó la investigadora principal del estudio.

Las ciudades comparadas fueron las chilenas Antofagasta, Coquimbo, Santiago, Temuco, Puerto Montt, Punta Arenas; Bogotá (Colombia), Buenos Aires (Argentina), Lima (Perú) Guayaquil (Ecuador) y Santo Domingo (República Dominicana).

Sobre los resultados de la encuesta aplicada entre junio y septiembre de 2020, Castro comentó que "las condiciones de bienestar social subjetivo han sufrido un fuerte deterioro debido a los efectos de las medidas de confinamiento".

Las variables estadísticamente significativas en impactar de manera positiva el bienestar de las personas son, principalmente, la mantención de un empleo estable, condiciones de cohesión social alta, tener una personalidad extrovertida y/o estable emocionalmente, estar casado o ser conviviente y ser trabajador dependiente.

Al revés, las variables que afectan de manera negativa son la pérdida de un familiar, haber visto mermado el ingreso personal, la inseguridad laboral, el desempleo, el aumento de las deudas, la creciente incertidumbre respecto del futuro, el debilitamiento de los vínculos sociales, la exacerbación del individuo y atomización del colectivo y la agudización de la violencia al interior de los hogares.

Las mujeres y la comunidad LGBTQI+ declararon que la violencia física y/o psicológica se vio agudizada en los meses de confinamiento.

Esta realidad es especialmente acentuada en las ciudades de Lima, Santo Domingo y Santiago (Chile).

Se confirmó una alta correlación entre mujeres, personas LGBTQI+, depresión y ansiedad con violencia al interior del hogar y estrés.

"Las políticas dirigidas a controlar y mitigar la pandemia, en particular las asociadas al distanciamiento físico, han tenido un impacto negativo en el bienestar de las personas”, sostuvo Juan Pablo Sarmiento, investigador del estudio y académico de la Florida International University.

El investigador agregó que “aquellas comunidades que poseen un fuerte capital social, en particular donde hay fuertes vínculos entre familiares y vecinos, han podido amortiguar este impacto negativo, facilitando así el cumplimiento de las medidas de control de la pandemia".

El trabajo recomendó el fortalecimiento de una acción vecinal, que contemple una evaluación de las condiciones sociales y de salud de los miembros de la comunidad para jerarquizar necesidades y optimizar la asistencia requerida, y el fortalecimiento de la acción barrial, a través del restablecimiento de los vínculos entre los vecinos y vecinas, haciéndolos partícipes en el proceso de gestión y toma de decisiones.

También, robustecer la sociedad civil, en la forma de asociaciones, organizaciones no gubernamentales y grupos voluntarios, apoyando sus acciones a través de procesos de coordinación territorial, incluyendo asistencia técnica y financiera, así como el monitoreo y evaluación de las diferentes acciones emprendidas a nivel nacional.

Frente a este punto, Sarmiento señaló que estas acciones van a permitir "una mejor adhesión y cumplimiento de las políticas de distanciamiento físico y de protección individual, así como contribuir decididamente al incremento de la resiliencia".

Igualmente, fortalecer la relación de confianza de la población para con la ciencia y la política.

"Se reconoce que existe un problema de desconfianza hacia la ciencia y la política que ha aumentado durante la pandemia y que influye en la decisión de vacunarse o no de las personas. A medida que la relación entre ciencia y política continúa rompiéndose, los argumentos basados en la evidencia no serán suficientes para que adhieran a esta importante medida", afirmó el estudio.

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