El ruso Mijail Kalashnikov, inventor del fusil de asalto más popular del mundo, aseguró que su arma era una herramienta de paz mal utilizada.
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El creador del fusil, de 86 años, en su visita a Cuba como parte de una campaña de relaciones públicas de Rosoboronexport, la empresa que monopoliza la exportación de armas rusas, expresó: «Yo creé un arma que ayudara a defender las fronteras de mi patria y ése sigue siendo su objetivo».
El AK-47 diseñado por Kalashnikov en 1947 fue adoptado por el Ejército Rojo de la ex Unión Soviética y el resto de los miembros del bloque socialista. Moscú cedió durante la Guerra Fría la licencia del AK-47 a sus aliados, y el arma fue fabricada en más de una decena de países, desde China hasta Irak en la era de Saddam Hussein. Hoy existen unos 100 millones de AK-47 en manos de ejércitos regulares, guerrillas y criminales de todo el planeta.
«Lamento que mis diseños no siempre sigan los fines con que fueron creados. No es mi culpa que sean empleados en conflictos interétnicos o de otro tipo», explicó Kalashnikov en La Habana. «Son los políticos quienes no se ponen de acuerdo en cuestiones de litigios. Mi deseo es que mis armas sirvan para conquistar y proteger la libertad de los países amigos», agregó.
Una de las últimas grandes órdenes fue del presidente venezolano, Hugo Chávez, que acordó la compra de 100.000 unidades del AK-103, la nueva generación del AK-47.
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