El oficial Gonzalo Kapp, detenido por el crimen de Lucas Rotella, cometido el sábado en la ciudad bonaerense de Baradero, admitió haber disparado contra el muchacho pero dijo que no sabía que su arma estaba cargada con balas de plomo.
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Fuentes judiciales dijeron que el oficial declaró durante más de tres horas ante el fiscal de la causa, Marcelo Manso, y luego fue nuevamente trasladado a una celda de la comisaría de Arrecifes donde quedó detenido acusado del delito de "homicidio calificado".
En tanto que para hoy por la tarde se prevé una marcha en reclamo de justicia por el asesinato del muchacho de 19 años.
En tanto que para las 18 de hoy está prevista una marcha de familiares y amigos de Rotela, que partirá desde la plaza Colón, donde el joven recibió el tiro por la espalda, y tiene prevista pasar frente a la comisaría local.
El policía Gustavo Kapp, quien sería el autor del disparo que ocasionó la muerte de Lucas, prestó declaración indagatoria ante el fiscal de San Pedro Marcelo Manso, quien dispuso que por ahora el acusado permanezca detenido.
Kapp fue imputado por el delito de homicidio calificado, y en las últimas horas se conoció que el policía ya registraba antecedentes en Asuntos Internos, por supuestamente amenazar con su arma reglamentaria a un grupo de personas durante un baile de egresados, en 2008.
Ayer, el cuerpo de Lucas fue enterrado en medio de una ceremonia de mucho dolor, y en la cual participó la hija del policía Kapp quien pidió disculpas a la familia Rotela.
Miguel Rotella y Olga Godoy, los padres del joven, exigieron el "esclarecimiento total" del caso, y el padre se quejó por la falta de controles "psicofísicos" periódicos a los policías.
Además, se Miguel se mostró conmovido por la presencia de los hijos del policía Knapp en el entierro de Lucas, y aseguró que "pidieron perdón en nombre de su padre".
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