9 de noviembre 2007 - 00:00
Crimen de la empresaria: el presunto asesino dice que fue un accidente
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"Yo me enojé mucho y vos sabés la bestia que soy cuando me enojo. Discutimos mucho y me insultó, me tiró una cachetada, yo le agarré las manos y la empujé sobre la silla, se cayó de boca abajo, se rompió los dientes y sangraba mucho", afirmó Becerra.
"Le dí agua, me asusté mucho y se desmayó, la sangre la ahogó y no volvió en sí, se puso morada yo no sabía qué hacer y se murió", agregó el acusado, quien dijo que en ese momento pensó que "nadie" le iba a creer que era un accidente.
Entonces, según la carta, él decidió enterrar a la mujer en el fondo de la casa.
"Yo no voy a estar más en este mundo... no estoy loco...sí muy nervioso...te pido que le des la carta a la Policía y que Dios me perdone", concluyó el hombre.
Según las fuentes consultadas, todo el relato de Becerra será cotejado con los peritajes realizados en la casa en la que se cometió el crimen y donde la mujer fue hallada dentro de dos bolsas de residuos de consorcio negras, maniatada y con los dientes rotos.
Becerra logró colocarla allí porque la mujer medía 1,42 metros y pesaba sólo 45 kilos, explicaron las fuentes consultadas.
El imputado fue trasladado ayer por la mañana desde la seccional 44 -donde pasó la noche- a la Unidad Penal 29, situada en el subsuelo de los tribunales de Comodoro Py 2002, de Retiro, luego de haber sido detenido la noche del jueves en un hotel del barrio porteño de Liniers.
La captura se logró después de que el conserje del establecimiento avisó a la policía que Becerra se había hospedado sin equipaje y con su documento y verdadera identidad cuando todos ya lo estaban buscando.
Si bien cuando ingresó al juzgado comentó informalmente lo mismo que había escrito en la carta, cuando le leyeron la acusación en su contra y que la autopsia afirmaba que la muerte había sido por estrangulamiento, se negó a declarar.
El expediente será remitido en las próximas horas a la Justicia de San Martín, ya que fue tramitado en el fuero federal porteño porque comenzó a ser investigado como un secuestro extorsivo, pero luego se determinó que esto nunca existió.
La empresaria asesinada, quien vivía en el barrio porteño de Núñez y era dueña de varios restoranes, entre ellos "Dorá", en el centro porteño, fue vista por última vez con vida el lunes último y la mañana del martes sus allegados recibieron un llamado en el que les exigieron 500 mil dólares de rescate.
Pero tras conocerse que podría haber tenido un problema con un inquilino, se allanó una casa ubicada en Gaceta de Buenos Aires 4235 de Ciudadela y allí se encontró el cuerpo.



