16 de noviembre 2006 - 00:00

Cruel ataque a un chico judío

«Es el hecho de antisemitismo más grave de los últimos años. La agresión fue cobarde (un hombre grande pegándole a un chico) y totalmente injustificada (no medió discusión previa). Vamos a ser querellantes y denunciantes.» La indignación de Julio Toker, secretario de la DAIA, no fue la misma del pasaje del colectivo de la línea 128 en la que viajaba Menachem Setton, un chico de 15 años, judío y religioso. El joven fue agredido de palabra y de hecho por un individuo llamado Juan Nicanor Gallardo, de 46 años, con domicilio en Wilde.

Según relató el padre del chico, el rabino Gabriel Setton, atacó de palabra y de hecho a su hijo desde que estaban aguardando el colectivo. «Cuando mi hijo estaba sacando el boleto, le pegó un codazo, y cuando subía, le pegó una patada.» El agresor continuó gritándole «judío de mierda, asesino de Dios, no tenés derecho a viajar en colectivo con nosotros», ante la absoluta pasividad del resto de los pasajeros, que tampoco reaccionaron cuando Gallardo le pegó un empellón a Menachem que lo hizo trastabillar.

El chico le pidió al conductor -tampoco intervino- que detuviera la marcha del colectivo, tras lo cual intentó descender. Fue entonces cuando Gallardo le pegó una trompada en el rostro que le hizo volar los anteojos y se los rompió.

Cuando el chico bajaba del transporte, pasó un patrullero de la Comisaría 9ª; el agredido les contó lo que sucedía y los efectivos policiales detuvieron a Gallardo de inmediato. Estaban en la calle Guardia Vieja al 3900, en Almagro.

«Creo que esto se vinculadirectamente con las expresiones que venimos escuchando desde hace meses, y que culminaron el martes con las declaraciones de Luis D'Elía», dijo Toker.

  • Doloroso

    Pero en diálogo con este diario, el rabino Setton afirmó: «No me parece que tenga que ver con nada político: era un antisemita como tantos que hay en todo el mundo. Pero lo más doloroso es que ni el chofer ni los pasajeros hicieron nada por detener la agresión». El padre -que oficia en un templo del barrio de Caballito- dijo que el chico «está bien, hace un rato se fue a gimnasia y antes estudió».

    Sin embargo, no ocultó su sorpresa cuando el periodista le informó que Gallardo ya estaba libre. «¿En serio? ¿Y cuánto estuvo preso?», repreguntó. La respuesta la dio poco después una fuente policial: « Menos de cuatro horas. Quedó procesado por el juez correccional Ariel Lijo por violación a la ley antidiscriminatoria y lesiones leves, y se fue a su casa».

    El episodio recuerda lo sucedido hace un año en el barrio de Belgrano, cuando un grupo de «skinheads» persiguió a otro joven judío, también hijo de un rabino, sin concretar la agresión física por la intervención de los vecinos.

    S.D.
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