Al menos dos reclusos de máxima seguridad de la cárcel de Bouwer mantuvieron hoy como rehenes durante tres horas a dos guardiacárceles mientras exigían ser trasladados a otros penales ubicados en la capital cordobesa, lo que finalmente fue acordado con el Servicio Penitenciario provincial.
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Según informaron fuentes penitenciarias, la situación no dejó heridos y fue "aislada y tranquila", a pesar de que los presos estaban armados con púas desde las 11:00 en el núcleo A del módulo X1 de la cárcel, ubicada a 12 kilómetros de la ciudad de Córdoba.
Los dos presos revoltosos consiguieron lo que querían, ya que en un principio se resolvió que serán derivados a la cárcel de Villa María, en la capital cordobesa.
El propio jefe del Servicio Penitenciario, Juan María Bouvier, fue el negociador que estuvo en permanente contacto con los reclusos.
Uno de los presos fue identificado como Jorge Javier Orellano, condenado recientemente a 15 años de prisión por el motín de la Penitenciaria de barrio San Martín, ocurrido durante 2005.
"El episodio está totalmente finalizado, no se ha usado la fuerza, los grupos negociadores han trabajado muy bien, no hay que lamentar ninguna situación más allá de un conflicto puntual", explicó el jefe del Servicio Penitenciario.
"Los reclusos van a ser trasladados porque eventualmente acá no pueden seguir estando", señaló ante la reincidencia de los conflictos.
Por su parte, Raúl Pino, secretario de Gestión y Organización Penitenciaria cordobés, indicó que el episodio "fue grave", aunque aclaró que "se da con cierta frecuencia en unidades carcelarias".
Al parecer, y según el relato de fuentes vinculadas al Servicio Penitenciario, los dos reclusos tomaron como rehenes a los guardias cuando eran retirados de sus celdas para concurrir a clases.
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