2 de febrero 2007 - 00:00

Diez años de cárcel para una empleada de Coca Cola que intentó vender información a Pepsi

Atlanta (AFP) -. Una ex secretaria de la Coca-Cola acusada de robarle secretos a su empresa para venderlos a Pepsi fue hallada culpable de conspiración y enfrenta 10 años de cárcel por el delito, según la Fiscalía federal de Atlanta (Georgia, sureste).

La mujer, Joya Williams, 41 años de edad, fue arrestada en julio pasado junto a dos hombres y acusada por conspirar con ellos para venderle secretos comerciales de Coca-Cola a Pepsi por millón y medio de dólares.

Los cómplices se declararon culpables de conspiración en octubre pasado y aceptaron cooperar en el caso contra la mujer, testificando contra ella en el juicio iniciado el pasado 22 de enero.

Ambos enfrentan también 10 años en prisión y aún no han sido condenados. La abogada de Williams, Janice Singer, dijo que "estamos decepcionadas con el veredicto. La señora Williams va a apelar".

El caso tiene todos los elementos de una novela de espionaje: documentos secretos, vigilancia por vídeo, una caja de galletitas llena de dinero, y un agente encubierto del FBI.

Según la Fiscalía, en mayo de 2006 Pepsi recibió una carta de uno de los conspiradores, Ibrahim Dimson, ofreciéndole la venta de información confidencial sobre nuevos productos de Coca-Cola.

Pepsi alertó a Coca-Cola y ésta al FBI, que inició una investigación y envió a un agente encubierto para negociar con Dimson.

Coca-Cola entonces colocó cámaras de vídeo en la oficina de Williams, y la Fiscalía presentó durante el juicio diapositivas que muestran a la secretaria colocando envases en su bolso, que supuestamente son los nuevos productos de Coca-Cola.

"Esta acusada utilizó mal como empleada su acceso único a secretos de Coke", dijo el jefe de los fiscales federales en Atlanta, David Nahmias. Agregó que gracias a la honestidad de Pepsi en el caso los agentes federales "recolectaron rápidamente las pruebas necesarias para procesar (a Williams) y los dos co-acusados se declararon culpables".

Entre los secretos no está la famosa fórmula secreta de la bebida, que la empresa dice está guardada en una bóveda de un banco en Atlanta.

Singer sostuvo durante el juicio que su clienta fue engañada por dos ex convictos, Dimson -compañero de apartamento de Williams- y su colega, Edmund Duhaney, quienes robaron documentos y productos sin consentimiento de la acusada.

Williams alegó que se llevó material de su oficina para sacar copias y probar que estaba haciendo su trabajo, porque la empresa alegaba que su gestión era deficiente.

Sin embargo, Duhaney testificó que le depositó 4.000 dólares a Williams en una cuenta bancaria como pago en la conspiración. Williams dijo que el dinero se lo había regalado un amigo, pero el amigo lo negó.

Singer alegó, durante los alegatos de cierre del juicio el pasado miércoles, que Williams fue víctima de un truco publicitario con elementos de espionaje por parte de Coca-Cola, cuya más grande herramienta de mercadeo "es que tiene un secreto". La Fiscalía descartó los argumentos como "ridículos".

El jurado, integrado por seis hombres y seis mujeres, llegó a una decisión tras dos días de deliberaciones.

Dejá tu comentario

Te puede interesar