El uso de la Inteligencia Artificial avanzó tanto que hoy en día se convirtió en una gran ayuda para planificar viajes. Actualmente, el 60% de los viajeros ya usa alguna de estas herramientas automatizadas en algún momento del proceso, desde la primera búsqueda hasta la reserva.
El crecimiento fue tan grande que tan solo hace unos años, ese porcentaje era del 15%. Argentina aparece entre los países de la región donde más rápido se adoptó esta forma de buscar y organizar vacaciones.
El uso de asistentes con IA para planificar viajes creció mucho durante el último año.
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Del 15% al 60% en un año: la explosión del uso de IA en el turismo
El uso de Inteligencia Artificial para planificar viajes se cuadruplicó en tan solo un año, al pasar del 15% al 60%, según datos de Expedia Hotel Group citados por Wyndham Hotels. El cambio también se ve en la forma en que los usuarios llegan a las páginas de hoteles. El tráfico proveniente de modelos como ChatGPT, Claude o Gemini creció un 3.500%, de acuerdo con un estudio de Adobe Analytics 2025 citado por Wyndham.
La IA ya se usa para comparar precios, buscar hoteles, pensar itinerarios, elegir destinos y encontrar alternativas según el presupuesto. Wyndham, por ejemplo, fue la primera cadena hotelera en integrarse con grandes modelos de lenguaje para que, cuando un asistente recomiende uno de sus hoteles, el usuario pueda llegar directamente a la página oficial.
Del lado de Despegar, el 45% de sus viajeros ya interactúa con SOFIA, su asistente de IA generativa, en algún momento del viaje. La herramienta registra unas 3 millones de conversaciones por mes, el 80% desde celulares y más de 100.000 a través de WhatsApp.
Argentina aparece entre los países de la región con mayor adopción de estas herramientas.
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Por qué Argentina lidera el ranking de adopción en la región
Argentina aparece entre los cinco países de la región con mayor adopción de Inteligencia Artificial aplicada al turismo. Una de las razones está en la rapidez con la que los usuarios incorporaron asistentes conversacionales para buscar opciones, comparar precios y resolver dudas antes de reservar.
El cambio también se ve en el comportamiento dentro de las plataformas. En el caso de SOFIA, el 46% de las conversaciones corresponde a usuarios que ya habían usado la herramienta en otro momento. Además, la IA empieza a intervenir cada vez más dentro de la compra, por ejemplo, en 2026 Despegar concretó en Brasil su primera venta 100% agéntica en América Latina.
El asistente acompañó todo el proceso dentro de una misma conversación, en la cual entendió qué era lo que buscaba el viajero, le recomendó opciones, le mostró los datos de la operación y hasta le generó el QR para pagar.
Las búsquedas conversacionales permiten ajustar destinos, fechas y presupuesto sin empezar de cero.
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Búsqueda conversacional vs. filtros fijos: la evolución al reservar viajes
Uno de los cambios más grandes está en cómo se empieza a buscar un viaje. Antes, el usuario tenía que completar campos fijos como el destino, fechas, cantidad de pasajeros y distintos filtros. Pero hoy puede arrancar simplemente contando qué tipo de viaje quiere hacer.
Por ejemplo, en vez de buscar “hotel en Cancún”, puede explicar que viaja con amigos, que quiere estar cerca de la playa, que tiene un presupuesto determinado y que busca un lugar con vida nocturna. A partir de ahí, la IA puede ir ajustando las opciones.
También permite repreguntar sin empezar la búsqueda desde cero, en el medio se puede cambiar una fecha, pedir algo más barato, comparar dos destinos o sumar una condición nueva, por lo que te puede ayudar a decidir. Además, puede ahorrar tiempo y dinero al comparar precios, mostrar alternativas y detectar opciones que quizá no aparecían en una búsqueda tradicional.
La IA puede ayudarte mucho, pero la intervención humana sigue siendo necesaria.
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Los 2 errores más frecuentes que arruinan la planificación con IA
El primer error es darle muy poca información, ya que cuanto más general sea la consulta, más genérica será la respuesta. Por eso conviene contar qué tipo de viaje se quiere hacer, con quién, cuánto se piensa gastar, cuáles son las fechas y qué cosas son importantes durante la estadía.
También sirve aclarar si hay flexibilidad, ya que si las fechas pueden moverse unos días, la IA puede comparar más opciones y encontrar mejores precios. El segundo error es esperar una respuesta perfecta en la primera consulta. La gracia está justamente en conversar, porque se le puede pedir otra opción, cambiar el presupuesto, comparar destinos o sumar una preferencia nueva.
También hay que tener en cuenta que no hay que anular el criterio humano frente a lo que diga la IA. La herramienta puede ordenar información, comparar y sugerir alternativas, pero la decisión final sigue siendo del viajero. Para eso es fundamental revisar datos importantes, consultar fuentes confiables y no reservar algo únicamente porque apareció en una respuesta automatizada.