6 de septiembre 2013 - 22:23

El ADN y conducta del portero, claves para confirmar la detención

Jorge Mangeri
Jorge Mangeri
Los rastros de material genético que se corresponde con el ADN de Jorge Mangeri en tres dedos de la mano derecha de Ángeles Rawson, y que evidencian un intento de defensa de la víctima ante el ataque, y la propia conducta del portero tras el crimen fueron los elementos clave que la Justicia tuvo en cuenta para confirmar su procesamiento y detención por el hecho.

El material genético encontrado en las uñas de los dedos angular, índice y mayor de la mano derecha de la joven de 16 años y el cual se corresponde con el ADN de Mangeri fue definitorio para la Sala VI de la Cámara a la hora de confirmar su procesamiento con prisión preventiva.

La valoración de la Cámara sobre esa prueba científica fue luego de rechazar los planteos de nulidad de la defensa de Mangeri, la cual cuestionó que ese material genético "es parcial":el Tribunal recordó que los peritos explicaron que es tal el "rigor científico" que la probabilidad de que el ADN encontrado sea el de otra persona "escogida al azar de la población en general es de una en mil seiscientos noventa billones".

También como prueba científica, los camaristas valoraron que la soga que sujetaba los tobillos de Ángeles contenían restos genéticos que se correspondían con el ADN del portero, actualmente detenido en el penal de Marcos Paz.

Un párrafo de los jueces Mario Filozof, Ricardo Pinto y Marcelo Lucini resume la valoración sobre la prueba científica: "este tipo de análisis reviste gran importancia en supuestos en donde no siempre es fácil obtener una prueba directa del hecho".

El otro elemento que determinó la suerte de Mangeri fue el "comportamiento errático" que según la Cámara tuvo en los días posteriores al crimen ocurrido el 10 de junio.

Al respecto, los jueces invocaron el testimonio del portero que reemplazó a Mangeri, quien ese 10 de junio se tomó licencia por un presunto problema de salud, quien dijo que al sospechoso lo vio desmejorado, "hecho un trapo", que "no paraba de llorar" y que su esposa Diana "le comentó que se había vomitado en su cama".

También, que un primo de Mangeri testificó que este lo llamó cuatro días después del crimen (circunstancia extraña ya que no lo había conectado desde hacía tres o cuatro años) y él no lo vio "normal" y que el portero le confesó que "estaba mal por la muerte de Ángeles".

El primo dijo que Mangeri le confesó que "se quería ir lejos, bien lejos a algún monte en Chaco o Corrientes (.) que se quería borrar (.) que realmente se quería morir" y hasta le aseguró: "yo no fui, pero suponete que hubiera sido yo, vos qué harías (.)" .

"Esa perturbación emocional que exteriorizó los días posteriores al hallazgo del cadáver era compatible con un estrés post-traumático generado por la vivencia de un episodio violento que, evidentemente, lo había alterado psíquica y físicamente", concluyó el Tribunal.

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