Unas 800 millones de personas carecen de agua potable en el mundo.
Naciones Unidas pidió satisfacer el reclamo de los 800 millones de personas que todavía carecen de agua potable para vivir con dignidad y buena salud.
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Al mismo tiempo instó a los gobiernos a reconocer que las verdaderas causas de los problemas del agua en los centros urbanos están en la crisis de la administración de ese recurso y las políticas débiles en la materia y no en la escasez del líquido.
Ambos llamamientos aparecen en un mensaje difundido por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, con motivo del Día Mundial del Agua.
El texto destaca la crucial relación existente entre el agua, los alimentos y la energía como uno de los principales desafíos del presente y asegura que sin ese recurso "no hay dignidad ni escape de la pobreza".
Advierte que en el tiempo de poco más de una generación, el 60% de la población del mundo vivirá en pueblos y ciudades y que el incremento será más notable en barrios marginales y asentamientos en los países subdesarrollados.
Al respecto, señala que la cantidad de pobladores en centros urbanos sin acceso a agua corriente en sus casas o en el espacio inmediato creció a 114 millones y la de quienes carecen de los medios sanitarios más elementales ascendió a 134 millones.
Se trata de un incremento del 20% que tiene un enorme impacto en detrimento de la salud humana y la productividad económica, pues "una persona enferma esta incapacitada para trabajar", agrega el comunicado.
Según Ban Ki-moon, los problemas del agua tendrán un lugar prominente en la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible (Río+20), a celebrarse en junio del año próximo en Río de Janeiro, Brasil.
En Argentina el 76% del territorio se encuentra en condiciones de aridez o semiaridez.
La oferta del recurso hídrico se puede expresar como un caudal medio anual de aproximadamente 26.000 m3/s, aunque es necesario puntualizar que el 85% del agua superficial del país corresponde a los territorios argentinos de la cuenca del río de la Plata. En el otro extremo se sitúan las provincias áridas y semiáridas, con menos del 1% del total del agua superficial.
Con una población de alrededor de 40 millones de habitantes, la oferta media anual de agua superficial por habitante es de alrededor de 20.200 m3/habitante/año, muy superior al umbral de estrés hídrico de 1.000 m3/habitante/año.
El Día Mundial del Agua fue instaurado en 1993 por una resolución de la Asamblea General de la ONU, con el propósito de concentrar la atención internacional sobre la importancia de ese recurso y de su administración sostenible.
Para graficar la situación, las Naciones Unidas informaron sobre distintas cifras y hechos que demuestran la necesidad de una urgente actuación por parte de los gobiernos y organizaciones internacionales.
En la actualidad, 828 millones de personas viven en tugurios o asentamientos informales, los cuales están diseminados alrededor de todas las ciudades del mundo. El desafío mayor es el de proveer a esta gente de agua potable y servicios sanitarios.
La población pobre paga 50 veces más por un litro de agua de lo que se paga por ese mismo litro en los barrios ricos, debido a que tienen que comprar el agua a vendedores particulares quienes especulan con el preciado líquido.
Debido al rápido proceso de urbanización, las ciudades enfrentan una creciente demanda de agua y servicios sanitarios y para cubrir dicha demanda las ciudades van más allá, lo cual degenera en una sobreexplotación de los recursos hídricos.
La contaminación típicamente se refiere a la presencia de químicos y otras substancias en concentraciones mayores de lo que normalmente habría bajo condiciones naturales. Cada día, 2 millones de toneladas de desechos humanos son depositadas en ríos y quebradas.
En muchas ciudades, especialmente en los países en desarrollo, la falta de adecuados tratamientos de aguas negras y de adecuadas instalaciones de alcantarillado, degeneran en la polución de los recursos hídricos tanto subterráneos como superficiales.
Tasas de fuga de agua de hasta el 50% son bastante comunes en sistemas de distribución urbanos de agua. Entre 250 y 500 millones de m3 de agua potable son desperdiciados cada año en muchas de las mega ciudades del mundo.
No desperdiciar dicha cantidad de agua ayudaría a proveer de agua potable a unos 10 a 20 millones de personas adicionales en cada ciudad.
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