27 de abril 2010 - 16:22

El granizo también dispara la inflación (y las avivadas)

El fuerte granizo que sorprendió hace ya más de dos semanas atrás a una gran parte de la zona norte del Gran Buenos Aires y la Capital Federal, dejó al desnudo el rol de las aseguradoras y los buenos negocios que puede dar la madre naturaleza.

Miles de autos con los cristales rotos, techos sin tejas, ventanas sin vidrios fue el espectáculo - y en muchos barrrios aún lo es- en Vicente López, Florida, Olivos, e incluso en zonas más alejadas que llegan hasta Pilar. Los techistas, vidrieristas y talleres mecánicos con displicencia otorgan turnos para fechas tan lejanas que suenan más al Tricentenario de la República Argentina. El tráfico de influencias, más asociado con los despachos públicos, se trasladó a "¿conoces un buen techista (vidrieristas, sacabollos, etc)?.Para inmediatamente con mirada suplicante decir: -Por favor, ¿le podrías hablar para que me haga un lugarcito"?.

Hoy la urgencia esta en tapar los agujeros en el techo y poner vidrios en las ventanas antes que venga alguna lluvia o el frío se haga sentir.

Entonces, techistas y vidrieritas descubren como la "necesidad tiene cara de hereje" y los presupuestos muestran cifras que otrora nadie hubiera dudado en calificar como mínimo de "escandalosas".

Las tejas coloniales que con suerte antes del granizo se llegaban a pagar cada una 2 pesos ahora se cotizan en casi $10 y, aún si uno está dispuesto a pagar este precio, le entregan "solo algunas tejas".

La explicación la brindan los comerciantes: "¡hay que ser solidario con otros que tienen el mismo problema!, ¿no le parece"? preguntan con una mirada reprobatoria. Resultado, uno se retira del negocio sintiéndose "un egoísta desalmado que no tiene en cuenta al prójimo" a lo que se suma la consternación de haber pagado unos $1.000 por 100 tejas (cabe aclarar que en promedio la mayoría necesito entre 200 cómo mínimo a 600 tejas), es decir un 400% más.

A estas cifras, aún falta la negociación con el techista. Profesión digna y riesgosa si las hay, luego del granizo los techistas se han convertido en discípulos de Leornardo Da Vinci que en vez de cotizar la reparación de un techo parecería que van a restaurar la Capilla Sixtina. Una vez que se consiguió un turno para que el techista venga a ver los destrozos en su casa, luego de unos días, llega el ansiado presupuesto. Los precios son tan altos que sería más útil que vengan expresados en euros o dólares así se ahorrarían ceros. Para que tengan una idea si tiene que reemplazar unas 500 tejas los "honorarios" no bajan de 5.000 pesos.

Paralelamente, el o los vidrieristas que se dignaron a venir a su casa con un sentido solidario le "aceptan hacer el trabajo lo más rápido posible -de aquí a unos 15 días-" provocando que a esta altura ya nadie se pone a discutir un presupuesto que en tiempos normales hubiera sido la cuarta o quinta parte.

A modo de ejemplo, unas 6 ventanas rotas más una reparación del techo que involucra unas 500 tejas significan como mínimo unos 12.000 pesos a pagar super cash.

"Por suerte tenemos seguro contra granizo" uno se conforma mientras paga. Error, ¿no dice el refrán popular que a una compañía de seguros se la conoce cuando uno tiene un problema?. Si hay un mal momento para hacer sociales es justamente cuando uno tiene mitad del techo levantado y las ventanas permitiendo que pase el viento, la lluvia y eventualmente ladrones.

Luego de numerosas llamadas para lograr que alguien en la Compañía de seguros lo atienda para "supuestamente tranquilizarlo" e informarle cuando un técnico visitará su domicilio para evaluar los daños, finalmente viene la tan ansiada inspección a través de un vidrerista. Luego de varios días, le hacen llegar un presupuesto que de tanto ceros cuesta comprender la cifra. Despreocupado uno se comunica con la aseguradora quién con total tranquilidad le dice "las roturas por vidrios solo abarcan las ventanas verticales" (no se le ocurra tener una ventana con inclinación o un cerramiento con policarbonato pues las empresas de seguros no cubren estas sofisticaciones) para continuar diciendo con un tono muy profesional "la cobertura será de unos $400 en total, rotura de techos no cubrimos, muchas gracias por comunicarse con XXXX". A esta altura, uno cree haber escuchado mal, "seguro le falto algún cero, se le habrá caído, no?

En síntesis, salvo que pague por mes una prima de -muchísimos ceros detrás de un número- el seguro contra granizo para el hogar de poco y nada le servirá. Por lo tanto, y dado que la madre naturaleza parece estar bastante enojada ante la perspectiva de otro granizo estos son algunos consejos a tener en cuenta:

· Acopie en su casa tejas y vidrios de reemplazo de sus ventanas

· Si está por remodelar su hogar, en lo posible no tenga ventanas con una ventaja adicional, su hogar será más seguro.

· Hágase amigo de un techista, vidrierista, chapista y en lo posible trate que sea parte de su familia.

· Si está pagando un seguro contra granizo renegocie la póliza y no dude en pagar una cuota mensual de varios miles de pesos para que eventualmente le cubra un porcentaje del arreglo.

Seguramente a esta altura de la nota, usted se preguntará porqué no relato las penurias que se vivieron para reparar los vidrios rotos y las abolladuras del auto. Esta misión se la encomendé a mi marido y aún está haciendo la cola para lograr que el sacabollos le pase el presupuesto.

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