4 de junio 2013 - 13:58
El "incesto" causó albinismo a "Copito de Nieve"
-
Cómo funciona AlertAR, el nuevo sistema nacional de avisos de emergencia
-
Tras la lluvia, vuelve el calor con máximas de 30 grados en el AMBA y varias zonas del país
El parentesco cercano entre los progenitores está detrás de su albinismo.
"Nunca se había podido encontrar endogamia en los gorilas del oeste", la especie a la que pertenecía Copito, señaló el investigador Javier Prado, destacando uno de los factores que demuestran la importancia del hallazgo.
El otro es que lo que se conoce ahora, tras esta investigación, abre la posibilidad de crear un nuevo gorila albino.
"Es muy sencillo y no requiere ni ingeniería ni manipulación genética algunas", dijo Prado, junto al también investigador Tomàs Marquès. "Basta con detectar la mutación de ese gen en dos gorilas y cruzarlos". Las posibilidades de que salga un animal albino son del 25 por ciento. No obstante, advirtieron de las implicaciones éticas de hacer algo semejante.
Y es que el albinismo dificultó mucho la vida a Copito y le causó sufrimiento. El gorila, de ojos azules y piel rosada, padecía fotofobia y una agudeza visual reducida.
Su falta de pigmentación hizo que desarrollara un cáncer de piel, por el que el 24 de noviembre de 2003 fue finalmente eutanasiado para evitarle mayores sufrimientos que los que ya había padecido, entre estos tres operaciones.
Copito de Nieve llegó a Barcelona con unos tres años, el 1 de noviembre de 1966. Además de su albinismo, que fascinó tanto a los científicos como al público, traía consigo una historia trágica.
Había sido encontrado un mes antes en la selva de Ekonoguong y Niabesán, en la antigua Guinea española (actual Guinea Ecuatorial), agarrado entre los brazos de su madre muerta. Un grupo de cazadores abatió a tiros a un grupo entero de gorilas, pero el pequeño animal blanco sobrevivió.
Cuatro días después, los captores lo vendieron al primatólogo Jordi Sabater Pi, director de un centro de experimentación zoológica que dependía del zoo de Barcelona. Pi no creyó que el animal pudiera sobrevivir. Pero lo hizo. Creció hasta llegar a los 163 centímetros y llegó a pesar 180 kilos. La atracción y el interés que despertaba era tal, que llegó a ser portada de revistas como "National Geographic" y "Paris Match".
Durante la vida de Copito en Barcelona se intentó infructuosamente que tuviese un nuevo gorila albino como descedendia. En total, con sus tres compañeras tuvo 21 hijos, todos negros como el carbón.
Ahora, tras la investigación presentada hoy, se sabe que por mucha más descendencia que hubiera tenido allí, ninguno de los gorilas habría sido blanco, a no ser que le hubieran conseguido una compañera de su propia familia que portara también la mutación en el gen SLC45A2.




Dejá tu comentario