26 de septiembre 2015 - 19:08

El "súpereclipse" se llevó todas las miradas

La Luna se acercó a la Tierra con un espectacular tono rojizo que llamó la atención de miles de fanáticos. El fenómeno volverá a ocurrir en 2033.

La Luna roja fue el comentario de muchos.
La Luna roja fue el comentario de muchos.
Informe de Carlos Pagura.-

Un caleidoscopio solar descompuso un eclipse lunar de colores rojizos que en la noche porteña, al igual que en el resto del país, mantuvo despiertos, con un halo de curiosidad y romanticismo, a miles de personas para observar el fenómeno que no se repetirá hasta 2033.

En términos mas cinematográficos que astronómicos, la llegada del eclipse de la "súper luna roja" fue aguardada con gran expectativa en distintos puntos clave, tales como el obelisco porteño, el Planetario y el Valle de la Luna, en la provincia de San Juan, entre otros observatorios.

El comienzo de la fase del fenómeno estaba previsto a partir de las 21:01, cuando la Luna ingresó en la parte externa de la sombra terrestre, aunque las primeras imágenes impactantes empezaron a observarse pasadas las 22:00, mientras que la totalidad del eclipse se registró a las 23.11.

Minutos después de las 22.00 la sombra fue "comiendo" parte de la luna, mientras el resto se mostraba brillante e intenso y pasadas las 23.00 la oscuridad lunar fue casi total.


Durante un eclipse lunar, la Tierra bloqueó la luz del sol que llega a nuestro satélite natural, aunque no del todo, porque los rayos hacen lo posible para iluminarla. En esa pelea, parte de la luz es refractada por la atmósfera terrestre, "filtrada" y desprovista de su mayor porción de color azul. De esa forma, la luz restante es roja o naranja, a veces con tintes marrón oscuro, y mucho menos brillante que la blanca luz solar. Por eso, si la Tierra no tuviera atmósfera todo este juego nunca se produciría y la luna luciría totalmente negra durante un eclipse total.

Este 27 de septiembre el fenómeno coincidió con que la luna se halló en el perigeo, es decir, unos 50.000 kilómetros más cerca de la Tierra que durante su apogeo. "Esto se debe a que la órbita de la luna no es un círculo perfecto, entonces se va acercando y alejando a nuestro planeta", recordó Diego Hernández, especialista del Planetario porteño, en diálogo con ámbito.com. Su proximidad hizo que aparezca un 14 por ciento más grande y un 30 por ciento más brillante que de costumbre.

Aunque Hernández aclaró que "en realidad es sólo es ´un poco´ más cerca, esos miles de kilómetros de diferencia pueden ser detectados por alguien que observe la luna continuamente. De otro modo, es probable que las consecuencias no sean tan notables".

Lo cierto es que en distintas partes del mundo (como en toda América, Europa, África y algunas regiones de Asia) se disfrutó del maravilloso espectáculo. La gran ventaja de los eclipses es que pueden ser apreciados con extrema facilidad y, a diferencia de los fenómenos solares, sin ningún perjuicio ocular. "El mayor atractivo es que podrá ser observado a simple vista, incluso con binoculares se verá en detalle. Arrancará a las 22.07 y finalizará a la 1.27 del lunes, cuando la luna vuelva a la normalidad y esté complemente iluminada", explicaba Hernández.

El Planetario de la Ciudad, el Centro de Observadores del Espacio de Santa Fe, el Observatorio Astronómico Municipal de Santo Tomé en la misma provincia y el de Córdoba junto al de San Juan, pusieron a disposición de los visitantes varios telescopios, pantalla gigante y música en la explanada de acceso.


Pero quienes prefierieron quedarse en su casa, pudieron seguir el eclipse online gracias a la NASA, que hizo en su web un seguimiento del fenómeno. La agencia espacial estadounidense, debido a la cantidad de años en que no se produce la coincidencia, anuncia el "súpereclipse" como un extraño privilegio, un regalo astronómico que resume en una frase: "Es algo que toda una generación no ha visto".

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