En Palermo hubo mudanza, pero en Flores y Constitución casi no hay variantes.
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La mudanza al Rosedal de Palermo de los travestis, que antes trabajaban en la zona que rodea a las esquinas de Godoy Cruz y Paraguay y Oro y Paraguay es acaso la más fuerte demostración del impacto del artículo 81 del nuevo Código Contravencional de la Capital Federal.
En el resto de los barrios con habitual presencia de prostitutas, el paisaje de la noche no ha variado demasiado.
Desde la entrada en vigencia del nuevo código, el 21 de enero pasado, los bosques de Palermo, que fueron tradicional refugio nocturno de amantes, deportistas o buscadores de estrellas, comenzaron a poblarse de travestis que ofrecen servicios por entre $ 20 y $ 50. Allí, son 58 los travestis -llegan a 90 los fines de semana- «montados» -producidos, según su jerga- en longilíneas botas blancas con tacos «zancos», pechos implantados al viento y colas que no se logran sólo con gimnasia.
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