24 de agosto 2006 - 00:00

"Es difícil que Brasil pague más"

Celso Amorim
Celso Amorim
Brasilia (EFE, ANSA) - El vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, hará hoy una breve visita a Brasil para intentar desbloquear las negociaciones sobre el precio del gas que su país le vende a la mayor economía sudamericana.

La negociación se arrastra desde que el presidente boliviano, Evo Morales, nacionalizó los hidrocarburos, el 1 de mayo pasado, y ha sido salpicada por duras declaraciones de ambas partes durante los últimos meses.

García Linera, uno de los hombres más influyentes en el gobierno boliviano, llegará a Brasilia durante la madrugada y tendrá casi todas sus actividades concentradas en el palacio presidencial de Planalto.

Se entrevistará primero con Marco Aurelio García, asesor para asuntos internacionales de la Presidencia, y después con el ministro de Minas y Energía, Silas Rondeau.

Luego será recibido por el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, y se dirigirá a la Cancillería para una reunión con el ministro de Exteriores, Celso Amorim, en una de sus dos únicas actividades fuera del palacio presidencial.

Según fuentes oficiales, las conversaciones girarán sobre todo en torno a los precios del gas, que Bolivia quiere aumentar pese a la resistencia de Brasil, aunque también se hablará sobre programas de cooperación.

El hidrocarburo boliviano llega a Brasil a través de un gasoducto operado por la estatal brasileña Petrobras, que cada día transporta por esa vía unos 24 millones de metros cúbicos de gas natural, que suponen casi 60% del consumo del país.

Brasil es el mayor importador de gas boliviano y actualmente paga 3,40 dólares por millón de BTU (unidad térmica británica), que el gobierno de Morales considera insuficiente y pretende aumentar hasta unos 5 dólares, precio que acordó con la Argentina en junio pasado.

Según fuentes oficiales, «es difícil» que la visita de García Linera sirva para fijar el nuevo precio, porque en Brasil se considera que la negociación no debe ser de gobierno a gobierno, sino entre empresas.

Por otro lado, fuentes políticas consideran que no es el momento adecuado para aceptar un aumento de precios, que tendría un impacto en el mercado interno, pues Lula está en plena campaña para los comicios de octubre próximo, en los que aspira a ser reelegido.

El director de Petrobras para Sudamérica, Décio Oddone, dijo ayer que las discusiones sobre precios deben mantenerse en el ámbito empresarial, entre esa compañía estatal y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) como únicos actores.

«La posición de Petrobras es que las discusiones sean dentro de las comisiones» creadas por ambas empresas, comentó Oddone.

Al menos una de esas tres comisiones ha considerado que la decisión definitiva deberá tomarse una vez que se conozca el resultado de las elecciones en Brasil.

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