El fiscal
Stornelli
comienza el
allanamiento
de la
casa de
Ciudadela
donde fue
encontrado el
cuerpo de la
mujer
asesinada,
que luego fue
trasladado a
la morgue
judicial
.
El cadáver de una empresaria a la que se creía secuestrada fue hallado ayer por la Policía enterrado en una casa de Ciudadela que la mujer alquilaba a un panadero, Eduardo Becerra, sindicado como su asesino y detenido por la noche en Liniers, cuando pretendía fugarse hacia Mendoza.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El cuerpo de la empresaria Mónica Beatriz Vázquez se encontraba dentro de una bolsa negra y en posición fetal, enterrado en el sector derecho del fondo de la casa de la calle Gaceta de Buenos Aires al 4235, donde vivía el panadero.
Estudios forenses preliminares en el cadáver de la mujer -que apareció enterrado a un metro de profundidad- establecieron que fue asesinada a golpes, aunque se deberá esperar la autopsia oficial para determinar si, además, recibió otro tipo de herida.
Vázquez presentaba un golpe en la cabeza y fue hallada atada en las piernas y con un lazo en la cintura, sin heridas de arma de fuego ni cortantes a la vista. Además, según voceros médicos, habría sido enterrada mientras aún permanecía con vida, por lo que el detonante de su muerte sería la asfixia.
Las primeras versiones surgidas en torno al caso, conocidas en la mañana de ayer, aseguraban que Vázquez había sido secuestrada e incluso la hermana de la víctima recibióun llamado extorsivo en el que pedían medio millón de dólares como rescate.
Ese fue el principio del fin, ya que a partir de un entrecruzamiento realizado sobre la base de esa comunicación se supo que había sido efectuada desde un locutorio ubicado frente a la panadería donde trabajaba Becerra, el inquilino de la mujer.
Los policías llegaron hasta la casa y no hallaron a nadie, por lo que debieron esperar la llegada del fiscal federal Carlos Stornelli para violentar las puertas con barretas, ingresar y ser testigos del macabro hallazgo.
Al parecer, en la mañana del lunes, la mujer acudió a la casa -donde se crió y vivió durante años junto con sus padres españoles- para cobrarle el alquiler al inquilino, una práctica que repetía cada mes.
La camioneta de la mujer, residente en el barrio de Núñez y dueña de un restorán en Retiro, quedó con el trabavolantes colocado y estacionada en la puerta de la vivienda.
A partir del mediodía de ayer, la causa giró notablemente luego de la aparición de una carta que llegó a manos del fiscal Stornelli, a través de una mujer cercana a Becerra, de nombre Estela, y donde éste confesaba que una discusión con Vázquez había «terminado mal» y llevó a resolver parte del drama.
Dejá tu comentario