Hospedaje compartido en crisis

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El hospedaje informal de bajo costo, con un turista que comparte espacios con anfitriones y otros huéspedes, aparece como más afectado por el coronavirus y las pautas de distancia social, en tanto desde la hotelería consideran que es el momento de regularizar la actividad en lo legal e impositivo.

En la Argentina sobreviven los gigantes del sector con espaldas internacionales, como Airbnb y Booking, en tanto algunas experiencias locales desaparecieron o redujeron su actividad drásticamente, caso Alquiler Argentina.

La oferta se redujo en términos generales porque cayeron las búsquedas debido a la cuarentena, en tanto los propietarios ya no aceptan convivir con desconocidos, como era la base de esta experiencia, y sólo mantienen las propiedades para alquiler completo.

En el caso de Alquiler Argentina, en la semana última sólo contaba con dos ofertas para todo el país, en tanto Booking tenía un número reducido de cuartos con espacios compartidos.

Una consulta a algunas ciudades dio 44 cuartos en Buenos Aires, 19 en Salta, nueve en Mar del Plata y cuatro en San Carlos de Bariloche, para una hipotética semana en junio.

Airbnb, el más grande de este sistema, ante igual búsqueda mostraba 300 habitaciones en Buenos Aires, 176 en Mar del Plata, más de 200 en Salta y 170 en Bariloche.

Desde esta plataforma señalaron por escrito a través de su oficina de Prensa que consideran que “los viajes se recuperarán”, que “la recuperación es mejor de lo que habíamos pronosticado” y por eso se enfocarán en “las necesidades de los viajes del futuro”.

Mientras a nivel global aplicó un drástico achique interno -hace 10 días despidió 1.900 empleados, un cuarto de su plantel-, Airbnb dispuso “un fondo de 250 millones de dólares para ayudar a los anfitriones perjudicados por las cancelaciones causadas por la Covid-19”.

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