Insólito: auto cayó en pozo de ocho metros cerca del Obelisco

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El conductor de un lujoso Mercedes Benz hizo una mala maniobra y cayó esta madrugada con el auto a un gigantesco pozo de 8 metros de profundidad ubicado frente al Obelisco, en pleno centro porteño, donde se están realizando obras de ampliación de la red de subterráneos.

Por milagro, el conductor del Mercedes no sufrió ninguna lesión y salió por sus propios medios del interior del coche, que quedó volcado sobre su costado derecho en el fondo del pozo, a sólo unos metros de una pala mecánica.

Según explicó después el propio protagonista de esta historia, se trató de "un accidente", provocado porque al arrancar luego de que la luz del semáforo se pusiera verde, "mordió" el cordón y perdió el control del vehículo.

"No iba rápido. Iba a 40 ó 45 kilómetros por hora, porque recién salía del semáforo. Cuando mordí el cordón, se subió la goma y me fui para la derecha. Lo frené pero me caí", contó el dueño del auto, en declaraciones a los numerosos periodistas que se congregaron en el lugar.

Sin siquiera un rasguño, el dueño del Mercedes -quien dijo que hacía sólo un mes que había comprado el auto- señaló que apenas se produjo la caída "vino la Policía" a auxiliarlo, pero destacó que pudo salir "solo" del interior del vehículo.

"No me golpeé para nada. El airbag me envolvió la cara y además tenía puesto el cinturón de seguridad. Me parece que eso me salvó", contó el hombre.

Relató además que en el momento del accidente -alrededor de las 0:30 de la madrugada- iba solo en el auto, a pesar de que las primeras informaciones daban cuenta de que estaba acompañado por otra persona.

En ese sentido, dijo: "Lo que pasa es que después vino mi hijo, y por eso me vieron con otra persona. Pero cuando me caí, venía solo".

También negó que hubiera estado "corriendo picadas", como señalaban algunas versiones, y remarcó que iba despacio, porque recién se había puesto en verde la luz del semáforo.

En el lugar donde se produjo el accidente, hay una enorme empalizada y el tránsito está reducido, desde fines del mes pasado, a raíz de las obras de ampliación de la Línea "C" de subterráneos, que pasa por esa zona neurálgica del microcentro porteño.

Un hombre que es dueño de una de las máquinas que están en el fondo del pozo -una gran pala mecánica- se hizo presente en el lugar pocas horas después de ocurrido el hecho y expresó su sorpresa por lo que había ocurrido.

"El auto quedó apenas a unos metros de mi máquina, que vale como seis mil dólares. Fue un milagro que no pasara nada", dijo el hombre, quien además señaló que habitualmente suele haber serenos todo el día, pero esta madrugada no había nadie cuestodiando dentro del pozo.

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