Malvinas: quien ganó por la fuerza, sólo ganó una etapa

El 2 de enero también debería ser una fecha de duelo para nuestro país. Porque ese día de 1833, Inglaterra se apoderaba por la fuerza, de las Islas Malvinas, que siguen siendo argentinas

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Cuando pensamos en Malvinas, los argentinos de hoy, pensamos en el 2 de abril, que fue la última recuperación Argentina de nuestra Islas. Pero hay otras fechas, no menos importantes, de las que poco se habla y casi ni se recuerdan. Veamos.

El 2 de enero debería ser una fecha de duelo para nuestro país. Porque ese día de 1833, Inglaterra se apoderaba por la fuerza, de las Islas Malvinas, que siguen siendo argentinas. Estas islas están situadas a 13 mil kilómetros del Reino Unido de la Gran Bretaña.

Fueron llamadas en 1520, Islas de San Antonio, por los hombres de Magallanes. Luego denominadas Malvinas por los franceses, que las divisaron en el año 1708, y Falklands por los últimos usurpadores, el 27 de octubre de 1820,

Mientras gobernaba la provincia de Buenos Aires Manuel de Sarratea, el coronel del ejército norteamericano David Jewett, que desde 1815 estaba al servicio de las Provincias Unidas, cumpliendo órdenes, llegó a Puerto Soledad, en las Islas Malvinas, al mando de la fragata “Heroína”,

El marino le escribía orgulloso a nuestro gobierno:

-“Tengo el honor de informar a usted, de mi llegada a este puerto, para tomar posesión de estas islas, en nombre de su país al que naturalmente pertenecen”.

Once años después en diciembre de 1831, el capitán Duncan –al mando de la fragata estadounidense Lexington- desembarcó en Puerto Soledad, atacó sus instalaciones, tomó prisioneros a seis oficiales argentinos, arrió la bandera celeste y blanca y declaró a las Islas “libres de todo gobierno”.

También notificó a Inglaterra que los EE.UU. sólo pretendían permisos de pesca y que las islas estaban desguarnecidas y muy fáciles de tomar, invitando a los ingleses, a invadir las islas, hecho que concretaron reitero, en enero de 1833.

Tras la usurpación, aconsejada por los norteamericanos, en Londres se impartió una orden y el 2 de enero de 1833 se presentó en Malvinas, la corbeta Clío al mando del capitán Onslow, que intimó la rendición, expresando por escrito:

-“Les informo que debo hacer efectivo el derecho de soberanía sobre las islas Falkland”.

Siendo mi intención izar mañana el pabellón de la Gran Bretaña, os pido, tengáis a bien arriar vuestra bandera”.

Años después, el primer diputado socialista de América, Alfredo Palacios, dijo en el Parlamento:

-“El derecho de nuestra Argentina a la soberanía de las Malvinas, es innegable. A pesar de ello, Inglaterra, abusando de la fuerza, las mantiene en su poder. El fracaso del usurpador, surgirá de nuestro reclamo constante”.

Antes de ser presidente de la República, Domingo Faustino Sarmiento fue embajador en los EE.UU. –habían transcurrido 30 años de la ilícita ocupación inglesa- y reclamó enérgicamente.

Porque un solo brote de justicia, justifica arar un desierto.

Y este aforismo final.

“Algunos agresores, no perdonan la reacción de los agredidos”.

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