2 de marzo 2006 - 00:00
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Luego lo obvio, empiezan a caer los complotados, uno a uno. Algo de sorpresa todavía queda: aparecen fuertes sumas de lo robado, amigos que entregan el dinero dejado en custodia por los delincuentes. Sorprende porque no es común la aparición del dinero robado.
En la trama no podían faltar los abogados defensores controvertidos, convocados de apuro, algunos casi especialistas conocidos en delitos de este tipo llamativo, con alta repercusión de prensa. Uno duró un día y fue reemplazado por otro «que es amigo personal» del detenido.
Una corta investigación -por cuerda separada- indica que la mayoría del equipo de profesionales que asumió la defensa son los mismos que tuvieron en sus manos el recordado caso «Gordo Valor». Sólo falta que en pocos días entre también en acción Mariano Cuneo Libarona.
• Una simpleza
Como para contrarrestar el grito del abogado Ernesto Vissio de que sus defendidos «son inocentes» pareció en escena otro individuo conocido por el seudónimo de «el ingeniero» que no sólo parece ser que se declaró culpable, atenuando sus dichos con que «había sido amenazado», sino que le encontraron una casa valuada en 150.000 dólares y había entregado a un (amigo) una bolsa con otros 60.000 dólares y ayer otros 70.000 adicionales. Este «robo del siglo» pasó de tener «genios» para la fantasía a «papanatas» de la realidad. La gente lo toma como si se les «hubiera caído un ídolo». Pasó siempre así desde el «robo del siglo» real (el del tren blindado en Inglaterra en 1963) con cabeza en Ronald Biggs. Un robo ingenioso requiere demasiada gente y abre flancos que los llevan a ser esclarecidos. Faltaría que este asalto al Banco Río tuviera un «Biggs criollo» que se casara y tuviera un hijo brasileño para no ser extraditado.
El robo al Banco Central de Fortaleza, en Brasil, superó con monto de 60 millones de dólares al de 1963 en Glasgow, Inglaterra. Hace algo más de una semana otro robo en Kent, Inglaterra, pasó al primer lugar al llevarse los ladrones 80 millones de dólares.
Nosotros hasta ahora competíamos en la carrera con los 60 millones de dólares pagados por el secuestro de los hermanos Born en 1975, por Montoneros (Rodolfo Galimberti, Horacio Verbitsky y otros) aunque aquí hubo sangre y muertos y eso no se admira.
Por ahora tenemos la «esperanza» de que el del banco Río supere los 100 millones de dólares -es difícil por lo montos que se van descubriendo- y nos den el cinturón del «robo del siglo», aunque haya terminado con una torpeza.




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