La tradicional Avenida de Mayo, un emblema de la Ciudad de Buenos Aires, celebró hoy su aniversario número 115 con coloridos festejos que congregaron a cientos de personas, pero que se vieron empañados por el temor a la gripe A.
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Las celebraciones coincidieron con la conmemoración del Día de la Independencia y no contaron, como es tradicional, con los desfiles del Regimiento de Patricios ni del cuerpo motorizado de la Policía Federal por orden del Gobierno central.
Los festejos se centraron entonces en un desfile de automóviles militares históricos, conducidos por veteranos de guerra de Malvinas y otro de grupos de folclore en representación de todas las provincias del país.
Un gran pericón a lo largo de dos cuadras pondrá el broche final a la fiesta, que fue organizada por la Asociación Amigos de la Avenida de Mayo.
Su titular, Manuel Pérez Amigo, lamentó la ausencia de los integrantes del Regimiento de Patricios y del cuerpo motorizado de la Policía Federal, aunque se manifestó "muy satisfecho" por la cantidad de gente que acudió a los festejos.
La Avenida de Mayo, que conecta las plazas de Mayo y de los Dos Congresos, es un señorial paseo de diez cuadras inaugurado en 1894 para dar aires modernos a una Buenos Aires que orientaba su mirada hacia Europa.
El paseo, que nace en la Casa de Gobierno y concluye en la sede del Parlamento, también es conocido como la "Gran Vía" porteña o la "Avenida de los Españoles", porque fue escogida por los ricos comerciantes de ese país que se instalaron en Buenos Aires a comienzos del siglo pasado.
La avenida sigue manteniendo esa impronta española con innumerables restaurantes y bares.
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