La Justicia de Garantías de La Matanza resolvió este miércoles que el caso de Luciano Arruga, el adolescente que fue visto con vida por última vez el 31 de enero de 2009, tras ser detenido por la policía de Lomas del Mirador, debe ser investigado en el fuero federal como un hecho de "desaparición forzada de persona".
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Fuentes judiciales informaron a la agencia Télam que el juez de Garantías 5 Gustavo Banco declinó su competencia, por lo que la causa pasará del fuero ordinario al Juzgado Federal de turno en Morón, lo que ya había sido solicitado por la familia de la víctima.
Este martes, un oficial principal de la policía bonaerense fue detenido como sospechoso de haber participado en la desaparición del joven de 16 años. Se trata del oficial Julio Diego Torales, quien fue detenido por personal de Asuntos Internos del Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense, cartera que dispuso además su pase a disponibilidad.
El efectivo policial, que se desempeñaba en la comisaría segunda de la localidad de Gregorio de Laferrere, está acusado de haber inferido torturas y malos tratos al joven meses antes de su desaparición, dijeron las fuentes de la investigación.
La detención de Torales fue ordenada por los fiscales del Departamento Judicial La Matanza, Carlos Arribas y Celia Cejas, a cargo de la UFI especializada en Homicidios Dolosos y Averiguación de Causales de Muerte, y el efectivo fue pasado a disponibilidad preventiva, según informó el Ministerio de Seguridad bonaerense.
Arruga salió de su casa de la localidad bonaerense de Lomas del Mirador, partido de La Matanza, cerca de las 21 del 31 de enero de 2009, con 1,50 pesos en su poder hacia un ciber cercano, pero nunca regresó, según la denuncia de su madre, Mónica Alegre.
La familia sostiene que el chico fue conducido al destacamento policial local, que no estaba habilitado para la detención de personas, y que algo ocurrió con él tras haberse negado a robar para la Policía.
Unos meses antes, el chico también había sido llevado a esa dependencia y su hermana escuchó que los policías le gritaban: "Te vamos a llevar a la octava para que te violen, o terminás en un zanjón".
Los golpes que le aplicaron en esa oportunidad fueron constatados por médicos del hospital de San Justo y desde entonces fue interceptado varias veces en la calle por la policía.
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