“Esperamos que el papa Leo nos vea como sus soldados”, expresó Matthew Harvey Sanders, director de Longbeard, una empresa emergente católica. En un salón cerca de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, los robots de la empresa escanean libros antiguos, manuscritos y códices. Los académicos han luchado durante mucho tiempo para facilitar el acceso a la “gran sabiduría guardada en los estantes” de las instituciones católicas, comentó; pero los avances en la inteligencia artificial hacen que “ahora podamos comprender las ideas”, incluso de los textos más desgastados y antiguos. La empresa introduce entonces este corpus en una forma más moderna de comunicación religiosa: Magisterium AI, un chatbot que se nutre de una biblioteca curada de doctrina y estudios católicos. Según Sanders, ya cuenta con millones de usuarios en 190 países que lo usan para obtener “respuestas a preguntas profundas”.
La IA está cambiando la religión y las religiones están tratando de cambiar la IA
La tecnología más avanzada del mundo está transformando las tradiciones más antiguas.
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La Iglesia católica ha establecido fuertes vínculos con los laboratorios de IA.
El trabajo de Longbeard muestra cómo la tecnología más avanzada del mundo está transformando las tradiciones más antiguas. También ilustra la prisa de las instituciones religiosas y las empresas por influir en cómo se está desarrollando y utilizando la IA. La tecnología está comenzando a realizar tareas que las religiones han llevado a cabo durante milenios: moldear la visión que las personas tienen de la vida y ayudarlas a encontrar sentido. Los modelos más avanzados los están desarrollando laboratorios en Silicon Valley y China, sin mucha participación religiosa; algo que preocupa a los líderes religiosos. El papa León XIV argumentó en su primera encíclica en mayo que la tecnología nunca es neutral y adopta “las características de quienes la diseñan, financian, regulan y utilizan”. El temor es que la IA sea excesivamente secular y socave o incluso sustituya las creencias religiosas.
La IA está cambiando la religión de una manera que a muchos fieles les parece preocupante. Algunas formas son mundanas, como el uso cada vez mayor que hacen de ella los clérigos para preparar sermones y enseñanzas. La Iglesia Mormona desaconseja los sermones escritos con IA porque “las personas deben usar sus propios sentimientos e inspiración”, afirmó Gerrit Gong, uno de los líderes. Batallar con los textos originales en lugar de con los resúmenes que hace la IA es esencial para la práctica del judaísmo, entre otras religiones. Las homilías que se basan en la IA pueden incluir errores, como citas equívocas de las escrituras.
Una preocupación mayor es que la IA pueda cambiar la relación entre el clero y los laicos. La imprenta puso la Biblia en manos de muchos más cristianos, fomentando nuevas interpretaciones de la fe, para después difundir esos puntos de vista a pesar de las objeciones del clero. En la misma línea, el asesoramiento religioso que brinda la IA podría restar importancia al que dan los líderes espirituales. A Waleed Kadous, el desarrollador de Ansari (un chatbot de IA para musulmanes), le preocupa que los creyentes puedan derivar hacia una práctica “más individualista”, ya que los modelos suelen ser “aduladores y se centran en el usuario, no en la comunidad”.
En casos extremos, la IA está alimentando la “improvisación religiosa”, afirmó Beth Singler de la Universidad de Zúrich. A medida que las personas interactúan de manera más intensa con los chatbots y con otros buscadores espirituales afines, algunas están creando nuevas religiones con una organización poco estructurada. Por ejemplo, “Theta Noir”, un “colectivo espiritual”, espera la llegada de MENA, una futura superinteligencia con poderes divinos que otorgará a la humanidad “la gran actualización”.
Tal vez la mayor preocupación de los líderes religiosos con respecto a la IA es que muchas personas están recurriendo a ella en lugar de a las autoridades espirituales en busca de respuestas. Shaza Nasheha, una musulmana de 37 años de Singapur, dice que a menudo le pide a ChatGPT que le explique conceptos islámicos. Las consultas religiosas representaron aproximadamente el 5 por ciento del total en un conjunto de datos publicado que contiene millones de conversaciones con chatbots de IA, según CEFE AI, una iniciativa de investigación en la que participan varias universidades de inspiración religiosa.
Pastoral, pero sin Dios
Sin embargo, estos modelos de vanguardia tienen un sesgo secular. Un análisis reciente de The Economist reveló que los modelos de OpenAI eran más seculares que los encuestados de cualquier país del mundo.
CEFE AI ha planteado 150 preguntas sobre el duelo, las relaciones, la moralidad y otros problemas personales o éticos a 27 grandes modelos de lenguaje. En un artículo de próxima publicación, describe cómo estos modelos invocan la religión solo entre el 5 y 16% de las respuestas, a pesar de que las personas encuestadas afirmaron que las ideas religiosas serían relevantes entre el 45 y 59% de los casos.
Los usuarios que le piden ayuda a la IA porque sienten que la vida carece de sentido, por ejemplo, podrían ser dirigidos hacia la autoayuda en lugar de a un imán, sacerdote o rabino. “Si las empresas asumen el secularismo por defecto, se producirá un debilitamiento de la fe”, afirma David Wingate de CEFE AI. Es posible que algunas religiones también reciban un trato más injusto que otras: en otro estudio de próxima publicación, CEFE AI descubre que los chatbots se muestran más dispuestos a que las personas se conviertan al catolicismo que a ser testigos de Jehová.
Los líderes religiosos temen que los chatbots de IA laicos no solo debiliten la fe de las personas, sino que también generen personas más débiles. Los chatbots de IA “están optimizados para brindar consuelo a corto plazo”, comentó Audrey Tang, exministra del gobierno de Taiwán. Muchas religiones consideran que la fricción, la crítica y la interacción humana son partes importantes del proceso para convertirse en una buena persona. En el taoísmo, por ejemplo, la tensión entre los opuestos forma parte de la creación. A Juewei Shi, una monja budista de la orden Fougangshan, le preocupa que las personas no puedan lidiar con el sufrimiento —o con otras personas imperfectas— si se acostumbran a “recibir consuelo artificial”. Steven Croft, un obispo anglicano jubilado, dijo: “Si el mundo entero se deja seducir por chatbots narcisistas, podría hacernos las cosas aún más difíciles”.
Estas preocupaciones explican por qué los grupos religiosos están tratando tanto de dar forma a los modelos de IA como de influir en la forma en que los creyentes los utilizan. Las empresas de IA con orientación religiosa están desarrollando “arneses” que mantienen a los chatbots “teológicamente alineados” mediante la introducción de medidas de control y la supervisión del contenido, afirmó Nick Skytland de Gloo, una empresa que los fabrica.
Sin embargo, lo más relevante es el esfuerzo que hacen los grupos religiosos para influir directamente en el desarrollo de los modelos. Kadous lamenta que el humanismo secular haya tenido mucha más influencia en el pensamiento de los laboratorios de IA que las ideas religiosas. La “constitución” de Claude y las “especificaciones del modelo” de OpenAI (preceptos que definen el comportamiento de los modelos) en su mayoría “omiten la religión”, expresó. En parte, esto puede deberse a que la ética religiosa a menudo hace hincapié en rasgos de carácter que son difíciles de reducir a reglas simples que una IA pueda seguir. Incorporar ideas religiosas en la tecnología que usan personas de diversas creencias o de ninguna también es complicado. Chloe Lubinski, líder de la investigación de Anthropic sobre “tradiciones de sabiduría”, dice que se tiene cuidado de no alinear “el modelo con ninguna tradición en particular” y que enfrentan desafíos “al construir una tecnología pluralista”.
Kadous ha asistido a reuniones organizadas por Anthropic junto con personas de otras religiones, como Skytland. Afirma que el islam tiene enseñanzas útiles que compartir, por ejemplo, sobre la jerarquía de los imperativos morales. Lubinski, que preside estas reuniones, dice que la empresa busca definir “qué es un buen carácter moral”, porque la “formación moral” de un modelo de IA “va a tener un impacto enorme” en los usuarios, así como las personas que leen los libros de Harry Potter se ven influenciadas por los personajes que aparecen en ellos, expresó. Lubinski transmite los comentarios de estas reuniones a los altos mandos de Anthropic.
En particular, la Iglesia católica ha establecido fuertes vínculos con los laboratorios de IA. En mayo, Chris Olah, cofundador de Anthropic, intervino en la presentación de la encíclica del papa León XIV en Roma. El documento ha facilitado que los desarrolladores se planteen preguntas sobre la ética de lo que están creando, afirmó un investigador de IA de una gran empresa tecnológica de Silicon Valley. Los ejecutivos tecnológicos estadounidenses llevan años dialogando con los líderes católicos en reuniones denominadas “Diálogos de Minerva”.
Anthropic consultó a pensadores católicos, entre otros, mientras redactaba la constitución de Claude.
Sin embargo, tal como están las cosas, es difícil interpretar el funcionamiento interno de la mayoría de los modelos de vanguardia, en parte debido a la complejidad de las matemáticas involucradas. En cambio, muchos creyentes están creando sus propios chatbots religiosos, desde GitaGPT hasta Salaam World, para ayudar a los usuarios a lidiar con las preguntas espinosas de la vida. Algunos gobiernos también están desarrollando sus propios modelos con valores religiosos incorporados desde el inicio. Qatar respalda a Fanar, una familia de modelos que prioriza el árabe y está diseñada para reflejar los valores islámicos y responder preguntas sobre la fe. El gobierno de Taiwán ha convocado “asambleas de alineación” desde 2023, en las que los ciudadanos deliberan sobre cómo debería comportarse la IA. Las conclusiones de estas asambleas se usan para dar forma a los modelos desarrollados localmente, incluyendo aquellos que reflejan las creencias espirituales de las comunidades. Tang sostiene que se debe empoderar a las personas para que “personalicen los modelos que ya utilizan”, además de tener acceso a modelos más pequeños. Según Tang, esto evitaría una “uniformidad” en las creencias que los modelos dominantes de otro modo podrían provocar.
Artificial, pero espiritual
Aunque algunos líderes religiosos se preocupan por la proliferación de los chatbots religiosos, otros celebran la oportunidad que brinda la IA. Las iglesias en los países occidentales han enfrentado desde hace tiempo la escasez de clérigos y exigencias administrativas cada vez más complejas, lo que deja a los sacerdotes con menos tiempo para la reflexión teológica, la atención pastoral y el tiempo con los feligreses. Christopher Benek, un pastor de Miami, dice que usa la IA para acelerar tareas administrativas y de investigación que antes tomaban horas, lo que le da más tiempo para un estudio bíblico más profundo y el ministerio presencial. Algunos pastores han creado “gemelos” de sí mismos basados en IA, entrenados con sermones que han dado anteriormente.
Longbeard desarrolló hace poco “Ephrem”, un pequeño modelo de lenguaje diseñado para convertir a los humanos en santos. Crea un plan de vida con base en las historias de la vida de los santos. Sanders dijo que es “un angelito en tu hombro que asegura que tus prioridades estén bien alineadas”. Se podrían utilizar herramientas similares para hacer proselitismo. Un estudio de próxima publicación, realizado por investigadores de la Universidad de Oxford y de otras instituciones, comparó a la IA conversacional con oradores públicos experimentados, entre ellos campeones de debate, y descubrió que la IA era “claramente más persuasiva”.
“El trabajo pastoral será uno de los menos amenazados por la IA”, expresó Andrew Davison de la Universidad de Oxford. Esto se debe en parte a que muchos sacerdotes dedican menos tiempo a dar consejos que a oficiar rituales. Pocos creyentes quieren que los chatbots presidan bodas, funerales o bautizos. Además, a medida que las personas pasan más tiempo solas y en línea, algunos líderes espirituales creen que el interés por las actividades colectivas del mundo real, como los rituales religiosos, podría ser mayor. “Vamos a anhelar relaciones auténticas de humano a humano y de deidad a humano”, afirmó Gong.
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