9 de enero 2012 - 10:17
La maestra fue asesinada de dos tiros en la cabeza
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Silvia Prigent
El cuerpo fue hallado boca arriba y con un brazo extendido hacia un costado y estaba cubierto con las mismas ropas que su hijo de 14 años dijo que llevaba el día que desapareció: un pantalón, una remera, zapatillas y un sweater.
También tenía una bolsa en la que llevaba pertenencias y sus documentos, que fue encontrada junto al cuerpo.
Sobre la data de la muerte, los pesquisas creen que fue el mismo día de la desaparición, aunque aún no establecieron si fue en el lugar de hallazgo o si el cuerpo fue arrojado allí luego de que el asesinato se cometiera en otro sitio.
Por ese motivo, personal policial, con efectivos de la Policía Científica, rastrillaban la zona en busca de evidencias, huellas y rastros que puedan ayudar a esclarecer lo sucedido.
También realizaron en la zona un peritaje de visibilidad, en el que se estableció que los tres postes de luz que iluminaban esa zona del descampado estaban rotos, por lo que era "un lugar propicio para cometer el crimen o dejar el cuerpo", dijeron las fuentes.
Por el momento, el cuerpo de la docente no será entregado a sus familiares, ya que los fiscales de la causa, Cosme Iribarren y Marcelo Fuenzalida, lo mantienen en la morgue por si surge la necesidad de practicar algún otro cotejo.
Sobre la pesquisa en torno a la autoría del crimen, las fuentes dijeron que se barajan varias hipótesis, aunque la más firme apunta al del homicidio calificado cometido por tres personas y por encargo o promesa de remuneración.
Es que uno de los indicios que evalúan los fiscales es el faltante de 18 mil pesos de la casa de la docente y su marido, que se presumen pudieron haber sido empleados para pagar por la comisión del crimen, agregaron los voceros consultados.
Esta mañana, uno de los hermanos de la docente, Daniel Prigent, apuntó al viudo Sfeir al manifestar que "algo debe saber que no dice", además de que incurrió en varias "contradicciones" al declarar.
No obstante, esta mañana, Sfeir manifestó que no tiene inconvenientes en que lo investiguen y aseguró que no tenía problemas con su esposa y que su familia está "destrozada" por lo sucedido.
Por el momento, en el marco de la causa hay un solo detenido, aunque acusado de encubrimiento agravado y no de homicidio.
Se trata de Juan Carlos González, empleado de una casa de compra y venta de celulares de Escobar, en cuyo poder se halló la carcaza del celular de la docente y una zapatilla que contenía presuntos rastros de sangre, que son analizados.
Los voceros judiciales detallaron que González fue apresado el pasado viernes, tras una serie de diligencias encaradas por la Justicia en el marco de la búsqueda de la maestra, entre ellas análisis de comunicaciones en los que colaboró la Secretaría de Inteligencia.
En el marco de esa pesquisa, dos o tres días después de desaparecida la docente, los pesquisas detectaron que la carcaza de su celular se había activado con otro chip en la zona de Escobar, por lo que intentaron rastrear a su nuevo usuario.
Fue así que la policía llegó a la casa de venta de celulares e identificó a González, un empleado de ese comercio, cuyo domicilio fue allanado y se encontró el celular de la docente.
Los voceros explicaron que el negocio en el que trabaja González dedica a la venta de telefonía y en muchos casos se trata de artefactos robados, por lo que se investiga como llegó a sus manos el teléfono de Prigent.
El hombre está detenido por orden de la Justicia, que se negó a excarcelarlo a pesar del requerimiento de su defensa.
Prigent (50), quien vivía en San Fernando, fue vista con vida por última vez el 29 de diciembre y recién su cuerpo fue hallado ayer en una zona de bañados ubicada a la vera de la ruta 26, en el límite de Tigre y Escobar, en la zona norte del conurbano.
El cadáver fue encontrado por un baqueano que alquila un campo donde cría vacas y que fue él el que llamó a la policía.
Tras el hallazgo se presentó en el lugar el fiscal de turno de Tigre, Cosme Iribarren, quien tomó contacto con el expediente que hasta entonces había sido tramitado por su colega Marcelo Fuenzalida, a cargo de la fiscalía especializada en Trata de Personas.




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